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Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 141 - 151
fuentes externas, donde hay mayor cantidad de esas
sustancias y que al estar en bajas concentraciones o
inhibidas en la semilla, el proceso de germinación no
sucede (Valverde et al., 2020).
De manera general, para las semillas, la
interacción de los cambios citológicos, siológicos,
bioquímicos y físicos que actúan de forma
degenerativa e irreversible, son procesos naturales
que ocurren después que la semilla ha alcanzado su
máxima calidad, dando como resultado la pérdida
del vigor y la viabilidad de la misma. Este proceso es
ampliamente conocido como deterioro (Delouche,
2002; Carvajal et al., 2018). Este proceso causa
daños a sistemas y funciones vitales y afectan
negativamente la capacidad de desempeño de la
semilla. No obstante, es progresivo y considerado
inevitable e irreversible y estrechamente ligado
al aspecto genético, a la variación entre especies,
a la variabilidad dentro de la misma especie, a la
variación entre lotes de la misma variedad e incluso
entre semillas del mismo lote (Delouche, 2002;
Salinas et al., 2001).
Los cambios biológicos y bioquímicos que
ocurren en las semillas, inician daños en el sistema de
membrana, disminuyendo la actividad enzimática, en
consecuencia disminuye la velocidad de germinación,
el crecimiento, el desarrollo de plántulas normales
y ocurre reducción en la producción de energía
y biosíntesis; señalándose como posibles causas
a la autooxidación de lípidos, el agotamiento de
sustancias de reserva, la inhabilidad de disociación de
los ribosomas, la muerte de células meristemáticas, la
degradación e inactivación de enzimas, la formación
y activación de enzimas hidrolíticas, los daños en
los mecanismos que controlan la germinación, la
degradación genética (mutaciones), la degradación
de estructuras funcionales, la acumulación de
sustancias tóxicas y la invasión de hongos en campo
y/o almacenamiento (Delouche, 2002).
Es de resaltar que, aunque las semillas de café
a lo largo de su almacenamiento disminuyeron
progresivamente tanto en su porcentaje de
emergencia, como en el índice de velocidad de
emergencia, las semillas que aún permanecen viables,
germinan en un tiempo promedio de entre los 44 y 46
días. En referencia a esta variable, el tiempo requerido
para la germinación de semillas con la presencia de
pergamino sin inmersión en agua es de 60 días, valor
constatado en la localidad de San Agustín, municipio
Caripe del estado Monagas (Arcila et al., 2007. Silva-
Acuña et al. 2021); mientras que, para las semillas
sin pergamino y con inmersión en agua durante 24
horas, la formación de fosforitos ocurrió a los 30 días
después de soterradas (Coa et al., 2014).
La discrepancia observada en los valores de esta
investigación a los obtenidos por Coa et al. (2014)
oscilan entre los 14-16 días; pudiendo estar vinculada
con la temperatura del municipio Caripe, donde
está ubicada la Finca Las Acacias, en relación a las
existentes en el municipio Piar, especícamente en
Aragua de Maturín, donde se condujo la investigación
de Coa et al. (2014).
Otras referencias en tiempos de germinación
temprana en café, son las reportadas por Ortiz-
Timoteo et al. (2018), quienes obtuvieron en semillas
de 30 días de cosechadas y libres de endocarpio,
inicios promedios de germinación a los 26 y 23 días
para C. arabica y C. canephora, respectivamente, en
sustrato arena, estadísticamente inferior al obtenido
en turba (28 y 25 días, respectivamente); del mismo
modo, Gordillo-Curiel et al. (2021) registraron
en semillas de C. arabica var. ‘Costa Rica 95’, tasa
de germinación que osciló entre 35,4 y 39 días,
asociadas a un efecto acelerador de tratamientos
pregerminativos con ácido salicílico.
Es pertinente señalar que al no evidenciar
diferencias estadísticas para la variable tiempo
promedio de emergencia, a expensas de los
diferentes tiempos de almacenamiento, sugiere
ser una condición intrínseca de la semilla, que
no se modica por el ambiente, sugiriendo ser de
herencia cualitativa, que se ve poco o nada afectada
por el ambiente, de tal manera que las plantas que
mantengan ese genotipo podrán dar descendencia
con la misma cualidad, si no ocurre hibridación,
raticando los resultados obtenidos para el factor
bioestimulantes. Con esa concordancia entre los
resultados se consolida el hecho de que ninguno de
los bioestimulantes adelantó o retrasó la ocurrencia
de los periodos de emergencia en las semillas de
cafeto (Coea. arabica L) ‘Catuaí Amarillo’.
V. CONCLUSIONES
De los bioestimulantes agua de coco tierno,
humus líquido de lombriz roja californiana, hojas
de sábila, hojas de moringa y su combinación, no se