Revista Ciencia UNEMI  
Vol. 19, N° 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
ISSN 1390-4272 Impreso  
ISSN 2528-7737 Electrónico  
Segregación ocupacional por género en el  
mercado laboral ecuatoriano  
Diana Morán Chiquito1; Ariana Rivera Santos2  
Resumen  
La segregación ocupacional por género en el mercado laboral refleja una problemática histórica fundamentada en estereotipos  
sociales que consolidan una división sexual del trabajo. Este fenómeno ha generado una distribución desigual de roles laborales  
según el género. En este contexto, el presente estudio analiza la segregación ocupacional en el mercado laboral ecuatoriano durante  
los años 2010, 2016 y 2022. Se emplea un enfoque cuantitativo basado en datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo  
y Subempleo (ENEMDU) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). El análisis incluye la aplicación de índices como  
el Índice de Disimilitud de Duncan, el Índice de Karmel & MacLachlan, el Índice de Participación, el Grado de Representación y la  
Curva de Segregación. Los resultados confirman la persistencia de la segregación ocupacional por género en Ecuador, destacando  
una distribución desigual de oportunidades laborales entre hombres y mujeres.  
Palabras clave: Segregación ocupacional, división sexual del trabajo, desigualdad de género, mercado laboral.  
Occupational gender segregation in  
the ecuadorian labor market  
Abstract  
The objective of this study was to analyze the impact of the natural environment on the economic growth of the G7 nations. A  
quantitative and explanatory methodology was used, utilizing secondary data and implementing panel regression models.  
The adequacy of the fixed effects model was assessed using the Hausman test. The findings demonstrate that factors such as  
environmental conservation initiatives, freshwater accessibility, technological exports, and emissions exert a positive and  
statistically significant influence on GDP. The variable associated with marine environments showed a marginal association.  
Therefore, it can be concluded that environmental preservation and pollution reduction are essential components for achieving  
sustainable economic progress in the developed G7 economies.  
Keywords: Occupational segregation, sexual division of labour, gender inequality, labour market.  
Recibido: 30 de septiembre de 2025  
Aceptado: 01 de diciembre de 2025  
1
0002-3640-6999  
2
org/0009-0006-4508-0747  
1  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
una estructura laboral profundamente desigual,  
I. INTRODUCCIÓN  
en la que las oportunidades y condiciones de  
empleo se distribuyen de manera inequitativa  
según el género. Como señala Strober (2001), los  
hombres tienden a concentrarse en sectores como  
la ingeniería, las finanzas y la tecnología, mientras  
que las mujeres se agrupan en ocupaciones  
asociadas al cuidado y la enseñanza, revelando una  
clara división sexual del trabajo.  
En el Ecuador, la incorporación de las mujeres  
al mercado laboral ha sido un tema ampliamente  
debatido debido a la persistencia de discriminación  
y desigualdad de género, factores que dificultan  
su acceso a actividades históricamente asociadas  
con el género masculino. Estas dinámicas reflejan  
una división asimétrica en la representación  
de hombres y mujeres en sectores económicos  
específicos.  
La estructura ocupacional presenta una marcada  
segregación, en la medida en que ciertos sectores  
están predominantemente ocupados por uno de los  
géneros. Así, profesiones vinculadas a la enseñanza  
La segmentación ocupacional basada en el  
género constituye un fenómeno ampliamente  
estudiado en el ámbito laboral, ya que refleja  
desigualdades estructurales persistentes. Este  
fenómeno se ha analizado desde distintas  
perspectivas teóricas, buscando comprender las  
disparidades en la distribución de hombres y  
mujeres en diversas ocupaciones. En este contexto,  
la segmentación laboral se entiende como la  
división del mercado en subgrupos diferenciados  
según características específicas, como género o  
función económica (Fernández Robín & Aqueveque  
Torres, 2001).  
y
los cuidados —históricamente feminizadas—  
contrastan con aquellas ocupaciones técnico-  
operativas comerciales donde predomina la  
o
participación masculina. Esta división no responde  
únicamente a las preferencias individuales, sino que  
está fuertemente condicionada por construcciones  
culturales que asocian determinadas habilidades  
o disposiciones con un género específico. Los  
estereotipos de género, internalizados socialmente,  
moldean la percepción sobre qué trabajos son  
“apropiados” para mujeres u hombres, lo que  
incide directamente en su acceso, permanencia y  
desarrollo en el mercado laboral.  
Wainerman (1996), se encuentra dentro de  
las autoras que han destacado en el abordaje  
de la segmentación ocupacional. En un trabajo  
de 1996 ligado a la participación de las mujeres  
en Argentina, la autora argumentaba que, la  
diferenciación no solo se debía a la división sexual  
del trabajo, sino que era un problema estructural  
más amplio dentro de la economía. Según la  
autora, los empleos tradicionalmente considerados  
“femeninos” suelen estar subvalorados tanto en  
términos salariales como de estatus, mientras que  
los asociados al género masculino tienden a ser  
mejor remunerados y socialmente reconocidos.  
Dentro del análisis de la segmentación  
ocupacional, la teoría económica feminista  
distingue entre segregación horizontal y vertical.  
La primera, que constituye el foco del presente  
estudio, se refiere a la concentración de mujeres  
en ciertas ocupaciones, frecuentemente de menor  
prestigio o remuneración, independientemente de  
las oportunidades de ascenso. La segunda alude  
a la limitada presencia femenina en los niveles  
jerárquicos superiores o en cargos de toma de  
decisión, incluso dentro de sectores feminizados  
(Esquivel, 2016). Ambas formas de segregación  
operan de manera interrelacionada, configurando  
barreras estructurales que obstaculizan la  
participación plena de las mujeres en el ámbito  
laboral.  
La  
segmentación  
ocupacional:  
una  
aproximación desde la Teoría Económica  
Feminista  
Desde la perspectiva de la teoría económica  
feminista, la segmentación ocupacional por género  
se sostiene mediante una serie de mecanismos  
estructurales y simbólicos, entre los cuales destacan  
los estereotipos de género, la discriminación en  
los procesos de contratación y ascenso, así como  
la persistencia de los roles tradicionales asignados  
a mujeres y hombres. Estos elementos configuran  
Las implicaciones de esta segmentación son  
múltiples y profundas. Entre ellas, destaca la  
persistente desigualdad en el acceso a empleos  
bien remunerados y con posibilidades de desarrollo  
profesional.  
La  
segmentación  
contribuye  
directamente  
a
la brecha salarial de género,  
2 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
fenómeno mediante el cual las mujeres, incluso  
desempeñando funciones equivalentes a las de sus  
pares masculinos, perciben ingresos inferiores.  
Esta desigualdad no solo refleja una injusticia  
distributiva, sino que reproduce y legitima una  
jerarquización estructural del trabajo en función  
del género.  
las diferencias en las habilidades, preferencias y  
decisiones de los individuos; así, sostiene que el  
objetivo que persiguen es la maximización de su  
utilidad individual, considerando factores como la  
educación, experiencia laboral e intereses (Anker,  
1997).  
En este sentido, desnaturalizar la segmentación  
Desde este enfoque, la economía feminista  
plantea la necesidad de revisar críticamente las  
bases sobre las que se organiza el mercado laboral.  
Este planteamiento conlleva la revalorización del  
trabajo femenino —históricamente invisibilizado  
ocupacional implica identificar  
y
desmontar  
los dispositivos simbólicos y materiales que la  
sostienen. Solo a partir de este reconocimiento  
crítico es posible avanzar hacia un modelo  
económico que garantice una participación  
laboral justa e inclusiva para todas las personas,  
independientemente de su género.  
o
subestimado—  
y
el cuestionamiento de las  
jerarquías que estructuran la división sexual del  
trabajo. Espino (2010) sostiene que los roles  
de género, construidos social y culturalmente,  
generan expectativas y limitaciones que afectan las  
oportunidades laborales de hombres y mujeres. En  
una línea similar, Butler (1990) argumenta que los  
roles de género no son inherentes al nacimiento,  
sino que son construcciones normativas impuestas  
por la sociedad, las cuales han sido naturalizadas y  
reproducidas a lo largo del tiempo.  
II. METODOLOGÍA  
El análisis de la segregación ocupacional por  
género en el mercado laboral ecuatoriano requiere  
la aplicación de herramientas cuantitativas que  
permitan identificar patrones de desigualdad en  
la distribución de hombres y mujeres en diversas  
ocupaciones. En este trabajo, se emplean índices  
específicos diseñados para medir la magnitud y  
naturaleza de la segregación, entre ellos el Índice  
de Disimilitud de Duncan, el Índice de Karmel &  
MacLachlan, el Índice de Participación, el Grado  
de Representación y la Curva de Segregación de  
Duncan (tabla 1). Se utilizan datos provenientes  
de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y  
Subempleo (ENEMDU) del Instituto Nacional de  
Estadísticas y Censos (INEC) para los años 2010,  
2016 y 2022. El análisis se realizó mediante el  
software estadístico STATA 16.  
En contraste, desde la teoría económica  
neoclásica, enfoque predominante en el estudio de  
la economía, la segmentación ocupacional se explica  
de manera distinta en contraste con lo enunciado  
por la teoría económica feminista. Mientras esta  
última enfatiza en las desigualdades de género y en  
las barreras sociales existentes dentro del mercado  
laboral, la teoría económica neoclásica se enfoca  
en los aspectos individuales de cada persona sin  
especificar el género. Es decir que, según esta teoría  
la segmentación ocupacional se origina a partir de  
3  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
Tabla 1. Índices de Segregación Ocupacional  
Indicador  
De inición  
Fórmula de Cálculo  
Interpretación  
Mide la desigualdad en la  
distribución de hombres  
y mujeres en distintas  
ocupaciones.  
ID = 0: no existe  
segregación  
ID = 1: segregación  
perfecta  
Índice de Disimilitud  
(ID)  
Evalúa las diferencias en las  
proporciones de empleo de  
hombres y mujeres, útil para  
análisis comparativos a lo largo  
del tiempo.  
IK = 0: no existe  
segregación  
IK = 0.5: segregación  
perfecta  
Índice de Karmel-  
MacLachlan (KM)  
IP > 1:  
Sobrerrepresentación  
femenina  
IP < 1: Subrepresentación  
femenina  
Mide la proporción de mujeres  
Índice de Participación en una ocupación específica  
(IP)  
respecto del total de ocupados  
en esa ocupación.  
IP = 1: Representación  
proporcional  
GR > 1: Sobre-  
representación femenina  
en la ocupación.  
Compara la proporción de  
mujeres en una ocupación con  
su proporción en el empleo  
total.  
Grado de  
Representación (GR)  
GR < 1: Sub-  
representación.  
Muestra visualmente la  
segregación: si la curva  
se desvía mucho de la  
diagonal, existe una alta  
segregación ocupacional.  
Representación gráfica de  
la acumulación de hombres  
y mujeres en la jerarquía  
ocupacional.  
Curva de Segregación  
de Duncan  
Gráfico  
Elaboración propia  
La muestra incluye toda la población en edad de  
trabajar registrada en la ENEMDU; se consideran  
características como ocupación, sector laboral y  
rama de actividad económica. La tabla 1 presenta  
un resumen de la muestra utilizada en el estudio:  
Tabla 2. Ecuador: Población económicamente activa según sexo, 2010-2022  
Total población activa Hombres Mujeres  
6,436,256 3,898,390  
Año  
2010  
2016  
2022  
2,537,866  
3,292,920  
3,401,604  
7,874,020  
8,774,009  
4,581,100  
4,772,404  
Fuente: ENEMDU (INEC, 2022). Elaboración propia.  
Panorama general del mercado laboral  
ecuatoriano  
salida de algunos hombres del mercado laboral, ya  
sea por estudios, retiro temprano, problemas de  
salud u otras razones. Por su parte, la tendencia  
mostrada por las mujeres revela una disminución  
en la PEI y el incremento en la PEA, dinámicas  
que reflejan un avance hacia una mayor inclusión  
femenina en el mercado laboral. Sin embargo,  
aún queda una notable brecha con respecto a los  
hombres (figura 1).  
En el mercado laboral ecuatoriano, la  
participación femenina ha enfrentado diversos  
retos, desde crisis económicas hasta barreras  
culturales que limitan su incorporación, reflejando  
en la actualidad tasas de actividad inferiores a las  
de los hombres.  
En el caso de los hombres, mientras que su  
participación en la Población Económicamente  
Activa1 (PEA) ha disminuido, su proporción en  
la Población Económicamente Inactiva2 (PEI) ha  
aumentado ligeramente. Esto puede indicar una  
1
La Población Económicamente Activa (PEA) abarca a todas las personas mayores  
de 15 años que trabajaron al menos 1 hora en la semana de referencia, incluyendo aquellos  
empleados, que no trabajaron pero estaban buscando empleo y disponibles para trabajar  
(INEC, 2022).  
2 La Población Económicamente Inactiva (PEI) comprende a las personas mayores de  
15 años que no están empleadas, no buscan trabajo y no estaban disponibles para trabajar,  
lo cual incluye a jubilados, estudiantes, amas de casa, entre otros (INEC, 2022).  
4 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
Figura 1. Ecuador: Población en Edad de Trabajar, 2010, 2016 y 2022.  
Fuente: ENEMDU (INEC, 2022). Elaboración propia.  
De acuerdo con la información presentada  
los hombres percibían un ingreso promedio de  
$329,6, frente a los $268,3 de las mujeres. Para  
2022, dichos valores ascendieron a $503 para  
los hombres y $406 para las mujeres. A pesar del  
crecimiento general de los ingresos, la desigualdad  
salarial persiste: las mujeres continúan ganando,  
en promedio, un 20% menos que sus pares varones,  
incluso en contextos laborales comparables. Esto  
revela que como señalan Butler (1990) y Espino  
(2010) las construcciones sociales de los roles de  
género restringen las trayectorias laborales de  
las mujeres, limitando su acceso a cargos mejor  
en la tabla 3, la tasa de participación bruta en  
el mercado laboral se mantuvo relativamente  
constante a lo largo del período analizado. No  
obstante, persiste una marcada diferenciación por  
género, caracterizada por una mayor participación  
masculina. En 2010, la tasa de participación de  
los hombres alcanzaba el 61,4%, mientras que en  
2022 se redujo al 55,4%. En contraste, la tasa de  
participación femenina se situó en 2022 en apenas  
un 38,4%, revelando una brecha significativa y  
sostenida en el tiempo respecto a la participación  
laboral de las mujeres. Esta disparidad refleja no  
solo una distribución desigual de oportunidades  
laborales, sino también la persistencia de normas  
remunerados  
ascenso.  
y
con mayores posibilidades de  
Por último, en relación con el empleo adecuado  
o pleno3, se observa una disminución generalizada  
en las tasas de participación, con un impacto  
particularmente adverso sobre las mujeres. En  
2022, únicamente el 27% de las mujeres ocupadas  
se encontraban en esta categoría, frente al 40,1%  
de los hombres, lo que evidencia una menor  
calidad del empleo al que acceden las mujeres,  
tanto en términos de ingresos como de condiciones  
laborales.  
sociales que siguen asignando  
a
las mujeres  
mayores responsabilidades en el ámbito doméstico  
y de cuidados, limitando así su disponibilidad para  
incorporarse plenamente al trabajo remunerado  
(Espino, 2010; Esquivel, 2016).  
En cuanto al ingreso salarial, se registró un  
aumento progresivo para ambos géneros, aunque  
persistió una brecha salarial significativa. Sin  
embargo, este aumento no fue suficiente para  
cerrar la brecha salarial existente. En 2010,  
3
El empleo pleno o adecuado es definido por el INEC como aquel empleo que ofrece  
ingresos laborales iguales o superiores al salario mínimo y requiere una jornada de trabajo  
de al menos 40 horas semanales (INEC, 2022).  
5  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
Tabla 3. Ecuador: Indicadores del mercado laboral por sexo, 2010, 2016 y 2022.  
2010  
2016  
2022  
Hombre  
Indicadores del  
mercado laboral  
Hombre  
61,4  
Mujer  
38,6  
Hombre  
59,7  
Mujer  
40,3  
Mujer  
38,4  
4,5  
Tasa de  
participación bruta  
55,5  
3,3  
Tasa de desempleo  
5,3  
7,2  
4,5  
6,2  
Tasa de empleo  
adecuado/pleno  
67,83  
$329,64  
32,17  
$268,31  
67,66  
32,34  
$287,18  
40,9  
$503  
28,0  
$406  
Ingreso salarial  
$367,70  
Fuente: ENEMDU (INEC, 2022). Elaboración propia.  
Autoras como Espino (2010) Esquivel  
y
la participación de las mujeres en el empleo es la  
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca  
con 29,12% de actividad por debajo del 70,88%  
que poseen los hombres en el 2010. En contraste,  
sectores como la Enseñanza, los Servicios sociales  
y de salud, así como otras actividades comunitarias  
y sociales, presentan una marcada feminización  
laboral. Estas áreas, tradicionalmente asociadas  
(2016), sugieren que la división sexual del trabajo  
no es neutra ni espontánea, sino resultado de  
construcciones sociales que asignan a las mujeres  
un rol natural en labores reproductivas y de  
soporte emocional, a partir de la cual se distingue  
que la distribución del empleo por ramas de  
actividad  
y
sexo, evidencia la persistencia de  
ocupacional profundamente  
una estructura  
con tareas de cuidado, reproducción social  
y
segmentada por género. De acuerdo con la tabla 4,  
la absorción de empleados por rama de actividad4  
y sexo demuestra que, una de las ramas o sectores  
en la que se observa una clara diferenciación en  
atención terceros, concentran una mayor  
a
proporción de mujeres, lo cual refuerza la división  
sexual del trabajo.  
Tabla 4. Ecuador: Población por rama de actividad y sexo, 2010, 2016 y 2022.  
2010  
2016  
2022  
Hombre  
Rama de Actividad  
Hombre  
Mujer  
Hombre  
Mujer  
Mujer  
Agricultura, ganadería,  
caza, silvicultura y  
pesca  
1.020.229  
419.234  
1.032.497  
609.909  
1.335.713  
863.613  
Explotación de minas  
y canteras  
27.151  
3.444  
38.899  
512.145  
5.004  
355.999  
494.968  
4.585  
Industrias  
manufactureras  
423.391  
231.868  
285.41  
276.911  
Suministros de  
electricidad, gas y agua  
22.242  
368.793  
567.065  
78.51  
6.79  
12.55  
39.067  
502.045  
616.43  
7.203  
15.471  
32.898  
490.453  
657.685  
183.225  
9.932  
15.323  
Construcción  
Comercio, reparación  
de vehículos  
550.17  
172.716  
670.415  
309.662  
664.982  
322.506  
Hoteles y restaurantes  
151.565  
Transporte,  
almacenamiento y  
comunicaciones  
302.375  
24.257  
40.967  
21.014  
83.188  
418.022  
20.785  
58.148  
24.852  
112.873  
434.674  
25.236  
226.23  
63.935  
33.036  
183.822  
Intermediación  
financiera  
Actividades  
inmobiliarias y  
empresariales  
170.829  
210.006  
4 El INEC define a la rama de actividad como la clase de actividad perteneciente a un  
establecimiento, que se encuentra dentro de un sector económico de acuerdo con el tipo de  
bienes o servicios que fabrica o produce.  
6 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
Administración  
pública y defensa;  
seguridad  
147.008  
53.349  
212.824  
91.853  
174.656  
86.853  
Enseñanza  
128.062  
101.246  
208.953  
47.709  
114.802  
142.358  
202.604  
57.009  
119.248  
141.193  
Actividades servicios  
sociales y de salud  
43.814  
65.146  
6.325  
134  
Otras actividades  
comunitarias sociales  
y persona  
123.27  
167.704  
271  
112.744  
11.382  
1.089  
142.646  
188.112  
1.101  
118.555  
15.055  
516  
135.534  
178.222  
453  
Hogares privados con  
servicio doméstico  
Organizaciones  
y órganos  
extraterritoriales  
Fuente: ENEMDU (INEC, 2022). Elaboración propia.  
En general, podemos observar que, en la  
mayoría de las ramas de actividad hubo un  
aumento tanto en el número de hombres como  
en el número de mujeres empleadas entre 2010,  
2016 y 2022. Sin embargo, las tasas de crecimiento  
que se observaron no fueron uniformes, debido a  
que, algunas ramas experimentaron incrementos  
notables, como, la industria manufacturera,  
donde el empleo de mujeres aumentó en muy poco  
porcentaje, del 35,39% en el 2010 al 35,87% para el  
2022, teniendo mayor concentración los hombres  
que pasaron de 64,61% a 64,13% de participación  
para los años 2010 y 2022, respectivamente.  
y el Caribe sigue siendo un desafío significativo. En  
este contexto, hizo un llamado a la implementación  
de acciones que garanticen un avance continuo  
hacia la equidad de género en el ámbito laboral  
(Organización Internacional del Trabajo, 2018).  
En el análisis por categoría de ocupación5,  
se observa en la tabla 5 que, en el sector público  
existe una distribución relativamente equitativa  
entre hombres y mujeres. Sin embargo, en el sector  
privado se observa una distribución mucho más  
desigual, con 63,55% de representación para los  
hombres y 36,45% para las mujeres, en el año 2010.  
Asimismo, la categoría de trabajo del hogar no  
remunerado muestra una disparidad entre ambos  
géneros. En el año 2022, dentro de esta actividad,  
formaban parte el 67,88% de mujeres, mientras  
que solo el 32,12% los hombres, denotando que  
son estas que se dedican mayoritariamente a los  
quehaceres domésticos según la discusión teórica  
esbozada.  
La Organización Internacional del Trabajo (OIT)  
destaca que la participación femenina se concentra  
principalmente en ocupaciones relacionadas con  
la enseñanza, la salud y los servicios. Además, el  
director regional de la OIT, en una declaración con  
motivo del Día Internacional de la Mujer, subrayó  
que alcanzar la igualdad laboral en América Latina  
5 Se define a la categoría de ocupación como al tipo de relación que posee un individuo  
en su trabajo, siendo dependiente de su empleador.  
7  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
Tabla 5. Ecuador: Población por categoría de ocupación y sexo, 2010, 2016 y 2022.  
2010  
2016  
2022  
Hombre  
Categoría de  
ocupación  
Hombre  
299.733  
1.215.927  
707.231  
135.563  
949.392  
Mujer  
269.607  
697.427  
60.842  
41.345  
Hombre  
Mujer  
298.791  
894.767  
74.453  
Mujer  
264.194  
855.582  
82.954  
Empleado de gobierno  
Empleado privado  
Jornalero o peón  
Patrono  
381.709  
355.506  
1.444.899  
844.190  
111.199  
1.546.069  
683.949  
138.833  
53.872  
50.151  
Cuenta Propia  
674.515  
1.187.655  
965.024  
1.438.684  
1.134.543  
Trabajo del hogar no  
remunerado  
186.058  
664  
351.094  
2.560  
234.950  
4.823  
496.594  
10.646  
319.966  
3.668  
676.117  
9.644  
Trabajo no del hogar  
no remunerado  
Ayudante no  
remunerado de  
asalariado  
3.154  
6.556  
7.194  
4.156  
7.417  
3.004  
7.885  
Empleado Doméstico  
185.833  
11.545  
205.606  
15.082  
187.940  
Fuente: ENEMDU (INEC, 2022). Elaboración propia.  
Se identifican cambios significativos en la  
distribución de ocupaciones entre hombres  
Estimación de los Índices de Segregación  
para el mercado laboral ecuatoriano.  
y
mujeres, con incrementos más destacados en  
el empleo masculino en ciertas categorías. Por  
ejemplo, en la categoría de Patrono, definida por  
el INEC (2022) como toda persona que posee su  
propia empresa o ejerce una profesión u oficio,  
los hombres representaron el 76,62% en 2010,  
disminuyendo al 68,92% en 2022. En contraste,  
la participación femenina en esta categoría  
aumentó del 23,37% en 2010 al 31,08% en 2022,  
evidenciando una lenta reducción de la brecha de  
género.  
Índice de Disimilitud de Duncan (ID).  
El cálculo del ID evidencia un aumento  
progresivo en la segregación ocupacional por  
género en Ecuador (tabla 6). En 2010, el Índice  
de Duncan (ID) fue de 0.266, lo que refleja una  
moderada segregación ocupacional por género.  
Para 2016, este índice aumentó notablemente a  
0.3251, lo que evidencia un retroceso en términos  
de igualdad de género en el acceso a los diferentes  
empleos en comparación con 2010.  
En el último año analizado, 2022, el índice se  
incrementó aún más, alcanzando 0.3434, lo que  
confirma un aumento progresivo en la segregación  
ocupacional por género durante el período  
estudiado. En términos generales, los resultados  
del Índice de Duncan para los tres años indican que  
no se han logrado avances significativos hacia una  
mayor equidad de género en el mercado laboral.  
Este hallazgo corrobora lo encontrado por López  
y Vera (2012), quienes examinaron la existencia  
de segregación sexual por género en la provincia  
de Azuay para el año 2010 y como resultado de  
su estudio, observaron que, del total de ramas de  
actividades, el 26,9% de las mujeres se encuentran  
segregadas en actividades menos valorizadas. De  
la misma manera Espino y De los Santos (2019),  
arriban a conclusiones similares  
En el empleo doméstico, persiste una marcada  
disparidad de género, con una presencia femenina  
dominante del 92,57% en 2022, frente al 7,43%  
de participación masculina. Este sector continúa  
siendo altamente feminizado, reflejando la  
influencia de roles tradicionales asociados al  
cuidado y las tareas del hogar.  
Por otro lado, las categorías de trabajo por  
cuenta propia y trabajo doméstico no remunerado  
muestran un crecimiento en la participación de  
ambos géneros, aunque siguen siendo sectores  
donde las mujeres tienen una representación más  
alta. Estos resultados evidencian la persistencia  
de dinámicas sociales y culturales que limitan la  
diversificación de oportunidades laborales para las  
mujeres y perpetúan la segmentación ocupacional  
en el mercado laboral ecuatoriano.  
8 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
Tabla 6. Ecuador: Índice de Disimilitud de Duncan, 2010, 2016 y 2022.  
Año  
2010  
2016  
2022  
Índice de Disimilitud (ID)  
0,2666  
0,3251  
0,3434  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Índice de Karmel y MacLachlan.  
una segregación leve o moderada; para el 2016, este  
valor incrementó a 0,1579 lo que manifiesta mayor  
segmentación entre la proporción de hombres  
y mujeres. Finalmente, para el 2022 alcanzó un  
incremento adicional del 3,93% respecto al 2016,  
reconociendo la separación entre ambos géneros  
para ciertas ramas.  
El índice KM también revela un incremento  
en la segregación ocupacional por género,  
corroborando los reportado por el ID y con lo  
reportado en el análisis descriptivo. Entre 2010 y  
2022, el valor del índice aumentó un 26,3 % (tabla  
7). En el 2010, el KM fue de 0,1297, que indicando  
Tabla 7. Ecuador: Índice de Karmel & MacLachlan, 2010, 2016 y 2022.  
Año  
2010  
2016  
2022  
Índice KM  
0,1297  
0,1579  
0,1638  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Índice de Participación.  
pasando del 70 % en 2010 al 75 % en 2016, y  
Este índice, basado en la clasificación de las  
ramas de actividad económica (tabla 8), muestra  
que la participación femenina ha aumentado  
de manera constante en los Hogares privados  
con servicio doméstico, alcanzando un 94 % en  
2016. Esta rama continúa siendo marcadamente  
feminizada, probablemente como resultado de los  
roles tradicionales de género. También se observa  
un aumento gradual en la participación femenina  
en Actividades de servicios sociales y de salud,  
situándose en 71 % en 2022.  
En contraste, ramas como Explotación de  
minas  
y
canteras  
y
Construcción mantienen  
niveles muy bajos de participación femenina (12 %  
y 4 %, respectivamente), lo cual puede atribuirse  
a
percepciones culturales sobre la naturaleza  
de estas actividades como "masculinas", lo que  
pone de manifiesto una segregación ocupacional  
persistente basada en el género.  
Tabla 8. Ecuador: Índice de participación, 2010, 2016 y 2022.  
Rama de Actividad  
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca  
Explotación de minas y canteras  
Industrias manufactureras  
2010  
0,29  
0,11  
2016  
0,37  
0,11  
2022  
0,39  
0,01  
0,36  
0,23  
0,03  
0,50  
0,64  
0,13  
0,57  
0,45  
0,33  
0,60  
0,35  
0,23  
0,03  
0,49  
0,69  
0,12  
0,46  
0,33  
0,27  
0,62  
0,36  
0,16  
0,03  
0,52  
0,67  
0,12  
0,54  
0,35  
0,30  
0,64  
Suministros de electricidad, gas y agua  
Construcción  
Comercio, reparación de vehículos  
Hoteles y restaurantes  
Transporte, almacenamiento y comunicaciones  
Intermediación financiera  
Actividades inmobiliarias y empresariales  
Administración pública y defensa; seguridad  
Enseñanza  
9  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
Actividades servicios sociales y de salud  
Otras actividades comunitarias sociales y persona  
Hogares privados con servicio doméstico  
Organizaciones y órganos extraterritoriales  
Total  
0,70  
0,65  
0,96  
0,67  
0,39  
0,75  
0,56  
0,94  
0,50  
0,42  
0,71  
0,53  
0,92  
0,47  
0,40  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Grado de Representación.  
en actividades o tareas domésticas, siendo este el  
valor más alto registrado para este sector. Esta  
tendencia se mantiene en cifras similares en 2016  
y 2022, aunque con una ligera disminución en  
ambos años. De manera similar, los sectores de  
salud y enseñanza siguen siendo predominados  
por mujeres en comparación con otras ramas de  
actividad. Este fenómeno se explica mediante la  
teoría económica feminista, que señala que estos  
trabajos están tradicionalmente ocupados por  
mujeres debido a los estereotipos vinculados a la  
división sexual del trabajo.  
Este indicador permite identificar el grado en  
el que las mujeres se encuentran representadas  
en los distintos sectores o ramas de actividades  
determinados en el mercado laboral ecuatoriano.  
Se confirma un predominio sostenido de mujeres  
en ramas como los hogares con servicio doméstico,  
servicios sociales y salud, y enseñanza. En 2010,  
el 2,45 % de las mujeres trabajaba en tareas  
domésticas, valor que se mantuvo estable en los  
años siguientes (tabla 9).  
En 2010, el 2.45% de las mujeres se desempeña  
Tabla 9. Ecuador: Grado de representación, 2010, 2016 y 2022.  
Rama de Actividad  
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca  
Explotación de minas y canteras  
Industrias manufactureras  
2010  
0,74  
0,29  
0,90  
0,60  
0,08  
1,25  
1,75  
2016  
0,89  
0,27  
0,86  
0,38  
0,07  
1,26  
1,62  
0,29  
1,31  
2022  
0,98  
0,03  
0,89  
0,58  
0,08  
1,25  
1,59  
0,32  
1,41  
Suministros de electricidad, gas y agua  
Construcción  
Comercio, reparación de vehículos  
Hoteles y restaurantes  
Transporte, almacenamiento y comunicaciones  
Intermediación financiera  
0,30  
1,18  
Actividades inmobiliarias y empresariales  
Administración pública y defensa; seguridad  
Enseñanza  
0,83  
0,68  
1,58  
1,78  
1,67  
0,84  
0,73  
1,54  
1,80  
1,35  
2,27  
1,21  
1,12  
0,83  
1,50  
1,78  
1,33  
2,30  
1,17  
Actividades servicios sociales y de salud  
Otras actividades comunitarias sociales y persona  
Hogares privados con servicio doméstico  
Organizaciones y órganos extraterritoriales  
2,45  
1,70  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Por otro lado, en ramas como la Explotación  
de minas canteras, la Construcción, las  
que las mujeres no son aptas para estos trabajos  
debido a supuestas limitaciones de rendimiento o  
eficiencia.  
y
y
Organizaciones y órganos extraterritoriales, se  
observaunaclaradiferenciaciónenlarepresentación  
femenina, siendo considerablemente bajas en  
comparación con los hombres. Esto se debe  
Para López Martínez, et. Al (2019), la  
concentración femenina ha crecido paulatinamente  
en ciertas ocupaciones dominadas para los  
hombres, como Militares, pero en otras tan solo ha  
ido decreciendo como Operadores, por lo que, en  
principalmente  
a
la percepción de que estos  
sectores requieren fuerza física, y a la creencia de  
10 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
realidad no sea obtenido un progreso significativo  
en la integración de las mujeres a este tipo de  
sectores económicos. En su estudio realizado  
para el periodo entre 2002 y 2007, se ha reflejado  
compara la distribución real de hombres y mujeres  
en diferentes ocupaciones con una distribución  
hipotética en la que no existe segregación  
ocupacional por género. A medida que la curva se  
aleja más de la línea de igualdad, indica un nivel  
más alto de segregación.  
muy poca igualdad,  
y
se pone de manifiesto  
la sobrerrepresentación de las mujeres en las  
actividades relacionadas con el cuidado doméstico  
y enseñanza, mientras que los hombres poseen una  
mayor presencia en campos operativos.  
De esta manera, la curva nos proporciona  
una representación visual de la distribución o  
proporción acumulativa de hombres y mujeres de  
acuerdo con la diferentes ocupaciones o ramas de  
actividades consideradas.  
Curva de Segregación de Duncan  
Como se señaló en el apartado metodológico,  
la Curva de Segregación de Duncan es una  
herramienta gráfica utilizada en el análisis de la  
segregación ocupacional por género. Esta curva  
El análisis para los tres años refleja la existencia  
de una distribución desigual de los trabajos por  
rama de actividad y género, lo que sería evidencia  
de un mercado laboral ecuatoriano segregado.  
Figura 2. Ecuador: Curva de segregación de Duncan, 2010, 2016 y 2022.  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
III. CONCLUSIONES  
revelan una tendencia inversa: la segregación no  
solo persiste, sino que presenta un ligero aumento  
en el periodo comprendido entre 2010 y 2022.  
Los factores que explican esta realidad no se  
limitan únicamente a variables económicas, sino  
que están fuertemente vinculados a elementos  
culturales y sociales que refuerzan estereotipos  
de género. La división sexual del trabajo  
continúa siendo un componente central para  
comprender por qué las mujeres se concentran  
El análisis de la segregación ocupacional  
por género en el mercado laboral ecuatoriano,  
sustentado en diversas corrientes teóricas  
y
técnicas de medición cuantitativa, ha permitido  
identificar patrones persistentes de desigualdad  
estructural en la distribución del empleo entre  
hombres y mujeres. Contrario a la hipótesis inicial  
que anticipaba una disminución significativa de  
la segregación a lo largo del tiempo, los hallazgos  
11  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
los factores culturales, institucionales y económicos  
en determinadas ramas de actividad o grupos  
ocupacionales, generalmente caracterizados  
que reproducen la desigualdad. Avanzar hacia un  
mercado laboral más inclusivo y equitativo exige  
el desmantelamiento de los estereotipos de género  
y la promoción de mecanismos que fomenten la  
participación femenina en todas las ramas y niveles  
ocupacionales. Promover la diversidad inclusiva  
es fundamental para avanzar hacia un futuro más  
equitativo y justo.  
por menor remuneración y mayor precariedad.  
Estas dinámicas se originan en percepciones y  
expectativas sociales que asignan a las mujeres  
un papel subordinado dentro de la estructura  
productiva.  
El análisis estadístico, sustentado en datos  
de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo  
y Subempleo (ENEMDU) de los años 2010, 2016  
y 2022, permitió identificar la distribución de  
hombres y mujeres en distintas ramas y categorías  
ocupacionales. Entre las actividades con menor  
presencia femenina se destacan Agricultura,  
ganadería, silvicultura y pesca (35,18%), Industrias  
manufactureras (35,68%) y Comercio y reparación  
vehicular (50,54%). En contraste, la participación  
femenina fue notablemente mayor en ramas como  
Enseñanza (62,05%), Servicios sociales y de salud  
(71,98%) y Hoteles y restaurantes (67%).  
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS  
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Los  
índices  
aplicados  
—Disimilitud  
de  
Duncan, Karmel  
Representación  
&
MacLachlan, Participación,  
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y
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tigación Científica. Obtenido de http://repositorio.  
uptc.edu.co/handle/001/3933  
evidencian una marcada segmentación del  
mercado laboral. El índice de disimilitud aumentó  
de 0,2666 en 2010 a 0,3434 en 2022, lo que  
indica un retroceso en la equidad de género en  
la distribución ocupacional. De forma similar, el  
índice de Karmel & MacLachlan pasó de 0,1297  
a 0,1638 en el mismo periodo. La estimación del  
grado de representación refuerza esta lectura:  
Cervini I, H. (1999). Medición de la segregación en la  
distribución del trabajo por género en México: 1960-  
1990. Análisis Económico, XIV(30), 113-144. Obteni-  
pdf  
actividades  
tradicionalmente  
masculinizadas  
como Explotación de minas y canteras mostraron  
una caída en la representación femenina de 0,29  
a 0,03, mientras que Construcción se mantuvo  
constante en 0,08. Las curvas de segregación  
reflejan visualmente esta disparidad persistente a  
lo largo del tiempo.  
Della Ventura González, A. F. (2015). Género, Identidad  
y Performatividad en Judith Butler. Universidad de  
La Laguna, Facultad de Humanidades. Facultad de  
Humanidades de la Universidad de La Laguna. Ob-  
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FORMATIVIDAD+EN+JUDITH+BUTLER.pdf?se-  
quence=1  
En conjunto, los resultados obtenidos ponen en  
evidencia la vigencia de barreras estructurales que  
limitan la participación igualitaria de las mujeres  
en el mercado de trabajo. Este fenómeno no es  
exclusivo del Ecuador, sino que forma parte de una  
problemática extendida en América Latina y otros  
contextos internacionales.  
Diaz Valdez, D. M., & Hidalgo Morales, D. E. (2017).  
Discriminación salarial y segregación ocupacio-  
nal por razón de género en la ciudad de Quito, año  
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tral del Ecuador, Facultad de Ciencias Económicas.  
La persistencia de la discriminación de género  
en el empleo subraya la necesidad urgente de  
políticas públicas que aborden de manera integral  
12 │  
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Uriguen Aguirre, P. A., Martínez Valarezo, J. D., & Ca-  
14 │  
Morán. Segregación ocupacional por género en el mercado  
Anexos  
Anexo 1. Población por rama de actividad y sexo en porcentajes 2010, 2016 y 2022.  
2010 2016  
Hombre Hombre  
2022  
Hombre  
Rama de Actividad  
Mujer  
Mujer  
Mujer  
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura  
y pesca  
70,88  
29,12  
62,86  
37,14  
60,73  
39,27  
Explotación de minas y canteras  
Industrias manufactureras  
Suministros de electricidad, gas y agua  
Construcción  
88,74  
64,61  
76,61  
96,71  
50,76  
31,25  
11,26  
35,39  
23,39  
3,29  
88,60  
64,21  
84,43  
97,01  
47,90  
32,86  
11,40  
35,79  
15,57  
2,99  
98,73  
64,13  
76,81  
96,97  
49,72  
36,23  
1,27  
35,87  
23,19  
3,03  
Comercio, reparación de vehículos  
Hoteles y restaurantes  
49,24  
68,75  
52,10  
67,14  
50,28  
63,77  
Transporte, almacenamiento y  
comunicaciones  
88,07  
53,58  
67,25  
11,93  
46,42  
32,75  
87,79  
45,54  
65,04  
12,21  
54,46  
34,96  
87,18  
43,31  
55,17  
12,82  
56,69  
44,83  
Intermediación inanciera  
Actividades inmobiliarias y  
empresariales  
Administración pública y defensa;  
seguridad  
73,37  
26,63  
69,85  
30,15  
66,79  
33,21  
Enseñanza  
38,00  
30,20  
62,00  
69,80  
36,17  
25,10  
63,83  
74,90  
39,68  
28,76  
60,32  
71,24  
Actividades servicios sociales y de salud  
Otras actividades comunitarias sociales  
y persona  
34,58  
3,63  
65,42  
96,37  
66,91  
39,28  
44,15  
5,71  
55,85  
94,29  
50,27  
41,50  
46,66  
7,79  
53,34  
92,21  
46,75  
40,11  
Hogares privados con servicio doméstico  
Organizaciones y órganos  
extraterritoriales  
33,09  
60,72  
49,73  
58,50  
53,25  
59,89  
Total  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Anexo 2. Población por categoría de ocupación y sexo en porcentajes 2010, 2016 y 2022.  
2010 2016 2022  
Hombre Hombre Hombre  
Categoría de ocupación  
Mujer  
47,35  
36,45  
7,92  
Mujer  
43,91  
36,66  
9,82  
Mujer  
42,63  
37,19  
8,95  
Empleado de gobierno  
52,65  
63,55  
92,08  
76,63  
58,46  
34,64  
20,60  
56,09  
63,34  
90,18  
72,04  
55,17  
32,12  
31,18  
57,37  
62,81  
91,05  
68,92  
55,91  
32,12  
27,55  
Empleado privado  
Jornalero o peón  
Patrono  
23,37  
41,54  
65,36  
79,40  
27,96  
44,83  
67,88  
68,82  
31,08  
44,09  
67,88  
72,45  
Cuenta Propia  
Trabajo del hogar no remunerado  
Trabajo no del hogar no remunerado  
Ayudante no remunerado de asalariado/  
jornada  
30,48  
69,52  
35,91  
64,09  
27,59  
72,41  
Empleado Doméstico  
3,41  
96,59  
39,53  
5,32  
94,68  
41,76  
7,43  
92,57  
41,88  
Total  
60,47  
58,24  
58,12  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
15  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 01 - 16  
Anexo 3. Población por sector laboral y sexo en porcentajes 2010, 2016 y 2022.  
2010  
Hombre  
2016  
Hombre  
2022  
Hombre  
Sectores de los empleados  
Sector Formal  
Mujer  
39,37  
37,76  
96,37  
22,84  
39,28  
Mujer  
38,46  
44,24  
94,30  
22,56  
41,50  
Mujer  
38,94  
42,70  
92,13  
21,75  
60,63  
62,24  
3,63  
61,54  
55,76  
5,70  
61,06  
57,30  
7,87  
Sector Informal  
Empleo Doméstico  
No Clasi icados por Sector  
Total  
77,16  
60,72  
77,44  
58,50  
78,25  
58,19  
41,81  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
Anexo 4. Índice de participación por rama de actividad y sexo femenino en porcentajes 2010, 2016 y 2022.  
Rama de Actividad  
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca  
Explotación de minas y canteras  
Industrias manufactureras  
2010  
29,12%  
11,26%  
35,39%  
23,39%  
3,29%  
2016  
37,14%  
11,40%  
35,79%  
15,57%  
2,99%  
2022  
39,27%  
1,27%  
35,87%  
23,19%  
3,03%  
Suministros de electricidad, gas y agua  
Construcción  
Comercio, reparación de vehículos  
Hoteles y restaurantes  
49,24%  
68,75%  
11,93%  
46,42%  
32,75%  
26,63%  
62,00%  
69,80%  
65,42%  
96,37%  
66,91%  
39,28%  
52,10%  
67,14%  
12,21%  
54,46%  
34,96%  
30,15%  
63,83%  
74,90%  
55,85%  
94,29%  
50,27%  
41,50%  
50,28%  
63,77%  
12,82%  
56,69%  
44,83%  
33,21%  
60,32%  
71,24%  
53,34%  
92,21%  
46,75%  
40,11%  
Transporte, almacenamiento y comunicaciones  
Intermediación inanciera  
Actividades inmobiliarias y empresariales  
Administración pública y defensa; seguridad  
Enseñanza  
Actividades servicios sociales y de salud  
Otras actividades comunitarias sociales y persona  
Hogares privados con servicio doméstico  
Organizaciones y órganos extraterritoriales  
Total  
Fuente: Cálculos propios a partir de la ENEMDU (INEC, 2022).  
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