Revista Ciencia UNEMI  
Vol. 19, N° 50, Enero-Abril 2026, pp. 17 - 29  
ISSN 1390-4272 Impreso  
ISSN 2528-7737 Electrónico  
Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
persistentes frente al pregrado  
Efstathios Stefos1  
Resumen  
Este estudio analiza las diferencias en las condiciones de vida y trabajo entre personas ecuatorianas de 25 a 64 años que han cursado estu-  
dios de pregrado o posgrado, a partir de los datos del Censo de 2022, ya que las brechas observadas no se explican únicamente por el título  
alcanzado, sino también por variables como la edad, el género, el origen étnico, el lugar de residencia y el acceso a tecnología. Las personas  
con posgrado tienden a tener empleos más estables, mejores condiciones laborales y mayor presencia en sectores como la educación, la sa-  
lud y el servicio público, además de contar con mayor acceso a herramientas digitales que amplían sus oportunidades profesionales, aunque  
persisten barreras estructurales que limitan el avance de grupos históricamente excluidos, como los pueblos indígenas, los afroecuatorianos  
y quienes habitan en zonas rurales. Estos hallazgos permiten comprender con mayor profundidad las desigualdades que aún atraviesan el  
sistema educativo y laboral del país, por lo tanto, se evidencia la necesidad de fortalecer políticas públicas que promuevan una educación  
superior más inclusiva, equitativa y conectada con las transformaciones tecnológicas contemporáneas.  
Palabras clave: desigualdad educativa, Ecuador, educación superior, posgrado.  
Postgraduate Education in Ecuador: Labor Advantages  
and Persistent Gaps Compared to Undergraduate  
Studies  
Abstract  
This study analyzes the differences in living and working conditions among Ecuadorians aged 25 to 64 who have completed undergraduate or  
postgraduate education, using data from the 2022 Census. The observed disparities are not solely explained by educational attainment but also  
by variables such as age, gender, ethnic background, place of residence, and access to technology. Individuals with postgraduate education tend  
to hold more stable jobs, enjoy better working conditions, and are more frequently employed in sectors such as education, healthcare, and public  
administration. They also report greater access to digital tools, which enhances their professional opportunities. However, structural barriers  
continue to limit the progress of historically marginalized groups, including Indigenous peoples, Afro-Ecuadorians, and rural populations.  
These findings provide a deeper understanding of the persistent inequalities in Ecuador’s education and labor systems, highlighting the need  
for public policies that promote a more inclusive, equitable, and technologically integrated higher education system.  
Keywords: Ecuador, educational inequality, higher education, postgraduate studies.  
Recibido: 22 de julio de 2025  
Aceptado: 01 de diciembre de 2025  
1 Universidad Nacional de Educación UNAE, Azogues, Ecuador, stefos.efstatios@unae.edu.ec, https://orcid.org/0000-0002-5679-8002  
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así como el uso frecuente de internet y dispositivos  
electrónicos, resulta indispensable para el aprendizaje  
continuo, el trabajo remoto la actualización  
I. INTRODUCCIÓN  
En las últimas décadas, Ecuador ha experimentado  
una expansión significativa del acceso a la educación  
universitaria, reflejada en el crecimiento sostenido de  
la oferta académica y de los programas de posgrado,  
aunque esta ampliación no ha sido suficiente para  
superar las desigualdades estructurales que aún  
persisten en el sistema educativo, especialmente  
en relación con las trayectorias profesionales y las  
oportunidades derivadas del nivel de instrucción  
alcanzado (Barbón Pérez y Fernández Pino, 2018), por  
lo que las diferencias entre quienes acceden únicamente  
al pregrado y quienes logran culminar estudios de  
posgrado siguen determinadas por factores sociales  
que inciden tanto en el ingreso como en los beneficios  
laborales posteriores.  
y
profesional, de manera que las diferencias entre  
quienes tienen estudios de pregrado y posgrado en el  
uso de TIC no solo reflejan desigualdades materiales,  
sino también brechas en el desarrollo de competencias  
digitales que son clave para el desempeño en contextos  
laborales complejos y cambiantes (Pérez Pérez, 2014).  
En este marco, el presente estudio tiene como  
objetivocompararlascaracterísticassociodemográficas,  
profesionales, laborales y tecnológicas de la población  
ecuatoriana entre 25 y 64 años, edad considerada  
productiva según la OCDE (2015), que ha alcanzado  
estudios de pregrado o posgrado, para lo cual se  
utilizaron los datos del Censo Nacional de 2022  
elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y  
Censos (INEC), lo que permite contar con una base  
empírica sólida para examinar las desigualdades  
existentes.  
Desde la perspectiva del capital humano (Becker,  
1993), el nivel educativo influye en la empleabilidad,  
la productividad y los ingresos, aunque enfoques  
críticos como el de la reproducción social planteado  
por Bourdieu (1986) sostienen que la educación  
también opera como un mecanismo que legitima las  
desigualdades de origen, reproduciendo jerarquías bajo  
la apariencia de mérito, por lo tanto, las disparidades  
en la inserción laboral y ocupacional no dependen  
únicamente del título obtenido, sino también de  
condiciones estructurales que facilitan o restringen  
el ejercicio profesional, tales como el género, la edad,  
la etnicidad, el estado civil, el lugar de residencia y el  
capital tecnológico disponible.  
El artículo se organiza en tres secciones principales  
que permiten dar cuenta del análisis de forma  
estructurada, ya que primero se presenta el enfoque  
metodológico y las variables analizadas, luego se  
exponen los hallazgos vinculados al sexo, la edad, la  
autoidentificación étnica, el estado conyugal, el tipo de  
ocupación, la rama de actividad, la categoría laboral  
y el uso de tecnologías, y finalmente se realiza una  
discusión interpretativa con base en teorías sociales  
sobre educación, trabajo y tecnología, con el fin de  
aportar a una comprensión más integral de las brechas  
que aún afectan a la educación universitaria en Ecuador  
(Olarte Mejía y Ríos Osorio, 2015).  
El enfoque interseccional permite comprender  
cómo estas variables interactúan entre sí y se refuerzan  
mutuamente, ya que, aunque la participación femenina  
ha crecido en todos los niveles de la educación  
superior, las mujeres siguen enfrentando barreras  
para acceder a posiciones directivas o científicas,  
mientras que las personas indígenas y afroecuatorianas  
están sobrerrepresentadas en niveles inferiores y  
escasamente presentes en programas de posgrado,  
lo que refleja procesos de exclusión acumulativa que  
se intensifican con el territorio, ya que la ubicación  
geográfica condiciona tanto el acceso a la formación  
como a las redes de contacto y a las oportunidades  
laborales (Galperin et al., 2022; Acuna et al., 2024).  
Dentro de este panorama, el acceso a tecnologías de  
la información y la comunicación (TIC) se ha convertido  
en una dimensión fundamental del capital cultural y  
profesional, pues el dominio de herramientas digitales,  
II. METODOLOGÍA  
Este estudio se basó en un enfoque cuantitativo  
de carácter descriptivo-comparativo, orientado  
a
analizar las diferencias sociodemográficas, laborales  
y tecnológicas entre personas ecuatorianas de 25 a  
64 años que han alcanzado niveles de instrucción de  
pregrado o posgrado, considerando que este rango  
etariocorrespondealaedadproductiva,entendidacomo  
aquella en la que se consolida tanto la participación en  
el mercado laboral como el desarrollo de trayectorias  
profesionales, lo cual permite examinar con mayor  
claridad las relaciones entre el nivel educativo y las  
condiciones estructurales que influyen en el acceso a  
oportunidades (Hernández Barrios y Camargo Uribe,  
2017).  
18 │  
Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
Finalmente, se incorporaron variables relacionadas  
con el acceso y uso reciente (últimos tres meses)  
de tecnologías como teléfono celular, internet,  
computadora o laptop y tablet, considerando que estos  
recursos se han convertido en elementos indispensables  
paralavidalaboralcontemporánea, porloqueelanálisis  
de su uso permitió identificar brechas tecnológicas  
entre quienes poseen estudios de pregrado y posgrado,  
y de este modo se construyó una caracterización  
comparativa integral que aporta evidencias empíricas  
sobre las desigualdades estructurales que atraviesan el  
sistema educativo y el ámbito laboral en Ecuador.  
Para el desarrollo del análisis se utilizó la base de  
datos del Censo de 2022, elaborada por el Instituto  
Nacional de Estadística y Censos (INEC), que permitió  
acceder a una fuente oficial, completa y reciente, lo cual  
constituye una ventaja frente a estudios que trabajan  
con muestras representativas, ya que en este caso se  
procesaron los datos de la totalidad de la población  
ecuatorianade25a64añosquedeclaróhaberalcanzado  
dichos niveles de instrucción, por lo tanto, la cobertura  
del estudio fue amplia y la solidez de los resultados se  
sustentó en una muestra censal efectiva, compuesta por  
2.248.041 personas, de las cuales 1.934.891 contaban  
con formación de pregrado y 313.150 con formación de  
posgrado.  
III. RESULTADOS  
Las mujeres representan el 55,45 % de las personas  
con pregrado y el 54,93 % de quienes poseen posgrado,  
mientras que los hombres constituyen el 44,55 % y  
el 45,07 % en esos mismos niveles, por lo tanto, se  
confirma una participación femenina mayoritaria  
en ambos niveles educativos, aunque con una ligera  
disminución en el posgrado, lo cual podría relacionarse  
con factores estructurales que dificultan la continuidad  
de las mujeres en niveles avanzados de formación,  
como la maternidad, la carga de cuidados o la desigual  
distribución de responsabilidades domésticas, sin  
que ello implique una reducción significativa de su  
presencia en la educación superior. (Tabla 1).  
El procesamiento de los datos se realizó a través  
de tablas de contingencia que permitieron comparar  
de manera estructurada ambos grupos poblacionales,  
utilizando frecuencias y porcentajes que facilitaron  
la observación de patrones, por lo tanto, se aplicaron  
herramientas  
de  
estadística  
descriptiva  
que  
respondieron a la lógica del enfoque propuesto y que  
hicieron posible identificar tendencias vinculadas a las  
diferencias entre niveles educativos, conforme a las  
variables previamente seleccionadas por su relevancia  
analítica (Morineau, 1984).  
Las variables consideradas en la dimensión  
sociodemográfica incluyeron el sexo (hombre y mujer),  
la edad agrupada en rangos (25 a 34, 35 a 44, 45 a 54  
y 55 a 64 años), la autoidentificación étnica con base  
en las categorías oficiales establecidas por el INEC  
(mestizo/a, indígena, afroecuatoriano/a, montubio/a,  
blanco/a y otro), la zona de residencia (urbana o rural)  
y el estado conyugal (soltero/a, casado/a, en unión  
libre, separado/a, divorciado/a o viudo/a), de modo  
que se pudieran caracterizar los perfiles sociales que  
se vinculan al acceso y a los beneficios de los estudios  
superiores.  
Tabla 1. Sexo - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
861.967  
Posgrado  
141.126  
Sexo  
Total  
Hombre  
Mujer  
44,55%  
45,07%  
1.072.924  
55,45%  
172.024  
54,93%  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
En el componente laboral se incluyeron variables  
como la condición de actividad en la semana previa  
al censo (ocupación principal y tipo de actividad  
realizada), la situación laboral (ocupado, desocupado  
o fuera de la fuerza de trabajo), el grupo ocupacional,  
la rama de actividad económica y la categoría de  
ocupación (empleo público, privado, trabajo por cuenta  
propia, como patrono u otras formas), con el fin de  
observar cómo se distribuyen las personas según su  
nivel educativo en los diferentes espacios del mercado  
de trabajo y cómo esto se asocia con su inserción  
productiva.  
En el grupo de personas con pregrado, el 41,12 % se  
encuentra entre los 25 y 34 años, seguido por el 27,66 %  
que corresponde al grupo de 35 a 44 años, mientras que  
en el posgrado, el rango de 35 a 44 años representa el  
37 % y el de 45 a 54 años alcanza el 21 %, por lo tanto,  
se evidencia que el pregrado está más concentrado en  
adultos jóvenes, mientras que el posgrado predomina  
en edades intermedias, lo cual sugiere que los estudios  
de cuarto nivel suelen iniciarse una vez alcanzada  
cierta estabilidad laboral, familiar o personal que  
permite compatibilizar las exigencias de una formación  
académica avanzada. (Tabla 2).  
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Tabla 2. Edad - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Los mestizos constituyen el grupo mayoritario  
en ambos niveles educativos, con un 86,71 % en el  
pregrado y un 87,76 % en el posgrado, mientras que  
las personas indígenas y afrodescendientes presentan  
una disminución proporcional en el tránsito hacia el  
nivel de posgrado, ya que los indígenas representan el  
2,74 % en el pregrado y bajan al 1,79 % en el posgrado,  
y los afroecuatorianos pasan del 2,95 % al 1,91 %, lo  
cual evidencia una exclusión estructural que persiste  
en los niveles más altos del sistema educativo y que  
refleja la acumulación histórica de barreras sociales,  
culturales y económicas que afectan el acceso equitativo  
a oportunidades educativas. (Tabla 3).  
Pregrado  
795.626  
41,12%  
Posgrado  
91.355  
Edad  
25-34  
35-44  
45-54  
55-64  
29,17%  
115.870  
37,00%  
65.775  
535.222  
27,66%  
347.891  
17,98%  
21,00%  
40.150  
256.152  
13,24%  
12,82%  
313.150  
100,00%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
Tabla 3. Cómo se identifica según sus cultura y costumbres - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
53.095  
Posgrado  
5.608  
Cómo se  
Indígena  
identifica  
según sus  
cultura y  
costumbres  
2,74%  
1,79%  
Afroecuatoriana/o, Afrodescendiente,  
Negra/o, Mulata/o  
57.159  
5.973  
2,95%  
80.954  
4,18%  
1,91%  
12.293  
3,93%  
274.827  
87,76%  
14.077  
4,50%  
372  
Montubia/o  
Mestiza/o  
Blanca/o  
Otro  
1.677.803  
86,71%  
63.309  
3,27%  
2.571  
0,13%  
0,12%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
El 79,45 % de las personas con pregrado y el 80,65 %  
de quienes tienen posgrado residen en zonas urbanas,  
mientras que en áreas rurales las cifras descienden al  
20,55 % y al 19,35 %, respectivamente, por lo tanto, se  
confirma una clara concentración de oportunidades  
educativas en contextos urbanos, lo cual limita  
significativamente el acceso al posgrado para quienes  
habitan en zonas rurales, ya que estas diferencias no  
solo expresan una distribución territorial desigual, sino  
también una brecha persistente en infraestructura,  
conectividad, oferta académica y redes de apoyo que  
afectan la equidad del sistema educativo superior.  
(Tabla 4).  
Tabla 4. Área - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.537.294  
79,45%  
Posgrado  
252.549  
80,65%  
60.601  
Área  
Urbana  
Rural  
397.597  
20,55%  
19,35%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
20 │  
Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
Entre las personas con pregrado, el 38,20 % están  
casadas y el 34,77 % son solteras, mientras que en el  
grupo con posgrado, la proporción de personas casadas  
asciende al 49,91 % y la de solteras disminuye al  
29,79 %, por lo tanto, se observa una tendencia hacia la  
formación de cuarto nivel en etapas vitales más estables,  
lo cual puede estar relacionado con la consolidación  
familiar o con decisiones que implican planificación a  
largo plazo, ya que el acceso al posgrado suele requerir  
mayor disponibilidad de tiempo, recursos económicos  
y una estructura de apoyo que facilite su realización.  
(Tabla 5).  
Tabla 5. Estado conyugal - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
315.893  
16,33%  
60.688  
3,14%  
Posgrado  
27.601  
8,81%  
Unida/o  
Estado conyugal  
Separada/o  
5.167  
1,65%  
Divorciada/o  
122.884  
6,35%  
27.725  
8,85%  
Viuda/o  
23.486  
1,21%  
3.079  
0,98%  
156.283  
49,91%  
93.295  
29,79%  
313.150  
100,00%  
Casada/o  
739.203  
38,20%  
672.737  
34,77%  
1.934.891  
100,00%  
Soltera/o  
Total  
Durante la semana anterior al censo, el 64,33 %  
de las personas con pregrado trabajaron al menos una  
hora para generar ingresos, mientras que en el grupo  
con posgrado esta cifra se eleva al 86,16 %, además,  
las personas con pregrado participaron en mayor  
proporción en trabajos ocasionales (2,59 % frente a  
0,70 %) y en ayuda a negocios familiares (1,07 % frente  
a 0,39 %), lo cual refleja una diferencia marcada en  
términos de estabilidad laboral, ya que quienes poseen  
estudios de posgrado acceden en mayor medida a  
empleos formales o estables, mientras que aquellos  
con pregrado enfrentan condiciones de informalidad  
o de ocupaciones no permanentes que reducen su  
protección y continuidad laboral. (Tabla 6).  
Tabla 6. La semana pasada - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.244.668  
64,33%  
50.177  
Posgrado  
269.823  
86,16%  
2.190  
La semana  
Trabajó al menos una hora para generar un ingreso  
pasada  
Realizó algún trabajo ocasional (cachuelo o chaucha) por un pago  
2,59%  
0,70%  
14.920  
4,76%  
Atendió un negocio propio  
150.505  
7,78%  
20.669  
1,07%  
1.209  
Ayudó en algún negocio o empleo de algún miembro de su hogar  
0,39%  
3.924  
14.343  
No trabajó, pero SI tiene un trabajo al que seguro va a volver (por  
vacaciones, enfermedad, etc.)  
0,74%  
1,25%  
21  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 17 - 29  
12.493  
0,65%  
413  
Hizo o ayudó en labores agrícolas, cría de animales o pesca  
0,13%  
No trabajó  
442.036  
22,85%  
1.934.891  
100,00%  
20.671  
6,60%  
313.150  
100,00%  
Total  
Entre las personas que no trabajaron ni buscaron  
empleo, el 34,25 % de quienes tienen pregrado  
declararon realizar quehaceres del hogar y el 12,20 %  
son jubilados o pensionistas, mientras que en el grupo  
con posgrado estas cifras cambian significativamente,  
ya que solo el 18,82 % se dedica a labores domésticas  
y el 49,97 % corresponde a personas jubiladas o  
pensionistas, por lo tanto, se observa que en el nivel  
de posgrado predomina un perfil de personas mayores  
con trayectorias laborales ya culminadas, mientras que  
en el pregrado es más común que quienes están fuera  
del mercado laboral lo estén por razones asociadas al  
trabajo no remunerado dentro del hogar o a situaciones  
transitorias como el estudio o el desempleo. (Tabla 7).  
Tabla 7. Si no trabajó ni ha buscado trabajo - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.669  
Posgrado  
94  
Es rentista  
Si no trabajó  
ni ha buscado  
trabajo  
0,54%  
0,70%  
6.666  
Es jubilada/o o pensionista  
37.911  
12,20%  
134.234  
43,19%  
106.458  
34,25%  
5.150  
49,97%  
2.394  
Es estudiante  
Realiza quehaceres del hogar  
Le impide trabajar su discapacidad  
Otro  
17,94%  
2.511  
18,82%  
139  
1,66%  
1,04%  
1.537  
25.391  
8,17%  
11,52%  
13.341  
100,00%  
Total  
310.813  
100,00%  
El 83,94 % de las personas con pregrado forman  
parte de la fuerza de trabajo, mientras que en el  
grupo con posgrado esta cifra aumenta al 95,74 %,  
en contraste, el 16,06 % de quienes tienen pregrado  
están fuera de la fuerza laboral, frente al 4,26 % entre  
quienes alcanzaron el nivel de posgrado, por lo tanto,  
se confirma que las personas con estudios de cuarto  
nivel participan de manera más activa y sostenida en  
el mercado laboral, lo cual refuerza la relación positiva  
entre el nivel educativo alcanzado y la integración  
efectiva a la actividad económica formal y continua.  
(Tabla 8).  
22 │  
Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
El 76,75 % de las personas con pregrado se  
encuentran ocupadas y el 7,18 % están desocupadas,  
mientras que en el grupo con posgrado el porcentaje  
de ocupación asciende al 93,29 % y la desocupación se  
reduce al 2,44 %, además, el 16,06 % de quienes tienen  
pregrado están fuera de la fuerza laboral, frente al  
4,26 % en el posgrado, por lo tanto, se observa que las  
personas con mayor nivel educativo no solo tienen una  
tasa más alta de ocupación, sino también una menor  
exposición al desempleo y a la inactividad laboral, lo  
cual confirma la ventaja comparativa del posgrado en  
términos de acceso y permanencia en el empleo formal.  
(Tabla 9).  
Tabla 9. Condición de actividad (desagregada) - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.485.089  
76,75%  
Posgrado  
292.153  
93,29%  
7.656  
Ocupado  
Condición  
de actividad  
(desagregada)  
Desocupado  
138.989  
7,18%  
2,44%  
Fuera de la fuerza de trabajo  
310.813  
16,06%  
13.341  
4,26%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
En el grupo con pregrado, el 32,07 % de las  
personas se desempeñan como profesionales científicos  
e intelectuales y el 4,07 % como directivos o gerentes,  
mientras que en el posgrado estos porcentajes  
aumentan al 64,20 % y 9,88 %, respectivamente,  
además, los cargos de apoyo administrativo y técnicos  
del nivel medio disminuyen en el posgrado, al igual  
que la presencia en ocupaciones de servicios, ventas u  
oficios operativos, por lo tanto, se evidencia una clara  
concentración de personas con posgrado en funciones  
de mayor jerarquía profesional, lo cual refuerza  
la hipótesis de que el nivel educativo condiciona  
fuertemente el tipo de posición ocupacional alcanzada  
en el mercado laboral. (Tabla 10).  
Tabla 10. Grupo de ocupación - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
60.416  
Posgrado  
28.870  
9,88%  
Directores y gerentes  
Grupo de  
ocupación  
4,07%  
Profesionales científicos e intelectuales  
Técnicos y profesionales del nivel medio  
Personal de apoyo administrativo  
476.267  
32,07%  
175.985  
11,85%  
110.092  
7,41%  
187.558  
64,20%  
28.779  
9,85%  
13.838  
4,74%  
Trabajadores de los servicios y vendedores de  
comercios y mercados  
244.043  
16,43%  
46.969  
15.076  
5,16%  
1.344  
Operadores de instalaciones y máquinas y  
ensambladores  
3,16%  
371.317  
0,46%  
16.688  
5,71%  
Otro  
25,00%  
1.485.089  
100,00%  
Total  
292.153  
100,00%  
23  
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Entre las personas con pregrado, el 11,73 % se  
por lo tanto, se evidencia que quienes tienen estudios  
de cuarto nivel se insertan preferentemente en  
sectores profesionales vinculados a servicios públicos,  
conocimiento y bienestar social, mientras que el  
pregrado muestra una distribución más amplia en  
sectores menos especializados o comerciales. (Tabla  
11).  
desempeña en el área de enseñanza y el 16,28 % en  
actividades comerciales, mientras que en el grupo con  
posgrado, el sector educativo concentra al 27,50 % y  
el comercial desciende al 6,43 %, además, el posgrado  
presenta una mayor representación en ramas como  
salud (15,66 %) y administración pública (17,32 %),  
Tabla 11. Rama de actividad - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
Posgrado  
Comercio al por mayor y al por menor;  
reparación de vehículos automotores y  
motocicletas  
241.797  
18.782  
Rama de  
actividad  
16,28%  
6,43%  
Actividades de alojamiento y de servicio de  
comidas  
54.487  
2.778  
3,67%  
110.810  
7,46%  
0,95%  
26.197  
8,97%  
Actividades profesionales, científicas y técnicas  
Actividades de servicios administrativos y de  
apoyo  
41.656  
2,80%  
4.324  
1,48%  
50.599  
Administración pública y defensa; planes de  
seguridad social de afiliación obligatoria  
152.009  
10,24%  
174.180  
11,73%  
17,32%  
80.352  
27,50%  
Enseñanza  
Actividades de atención de la salud humana y  
de asistencia social  
124.550  
45.758  
8,39%  
585.600  
39,43%  
15,66%  
63.363  
Otro  
21,69%  
292.153  
100,00%  
Total  
1.485.089  
100,00%  
El 41,17 % de las personas con pregrado trabajan  
en el sector privado y el 23,45 % en el sector público,  
mientras que en el grupo con posgrado estas  
proporciones se invierten, ya que el 36,30 % pertenece  
al sector privado y el 49,87 % al público, además, el  
trabajo por cuenta propia representa el 19,79 % en  
pregrado y solo el 9,89 % en posgrado, por lo tanto, se  
confirma una mayor concentración de profesionales con  
posgrado en instituciones estatales, especialmente en  
áreas como salud, educación y administración pública,  
lo cual responde en parte a los requisitos formales de  
titulación avanzada que establece el sector público para  
acceder a cargos de responsabilidad o nivel técnico.  
(Tabla 12).  
24 │  
Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
Tabla 12. Categoría de ocupación - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
611.408  
41,17%  
Posgrado  
106.040  
36,30%  
Empleada/o u obrera/o privado  
Categoría de  
ocupación  
Empleada/o u obrera/o del Estado, Gobierno,  
Municipio, Consejo Provincial, Junta  
Parroquial  
348.210  
145.705  
23,45%  
49,87%  
Patrona/o  
Cuenta propia  
Otro  
47.196  
3,18%  
8.774  
3,00%  
28.897  
9,89%  
2.737  
293.906  
19,79%  
184.369  
12,41%  
0,94%  
292.153  
100,00%  
Total  
1.485.089  
100,00%  
El 97,72 % de las personas con pregrado y el  
99,32 % de quienes tienen posgrado reportaron haber  
utilizado teléfono celular en los últimos tres meses,  
lo cual demuestra una cobertura tecnológica muy  
alta en ambos niveles educativos, aunque con una  
ligera ventaja en el posgrado, por lo tanto, si bien el  
acceso a este tipo de dispositivo es generalizado en  
la población con educación superior, se mantienen  
pequeñas brechas que podrían estar relacionadas con  
la edad, el ingreso económico o la ubicación geográfica,  
factores que influyen en la apropiación y uso regular de  
herramientas tecnológicas (Tabla 13).  
Tabla 13. En los últimos tres meses ha utilizado teléfono celular - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.890.871  
97,72%  
Posgrado  
311.009  
99,32%  
2.141  
Si  
En los últimos tres meses ha utilizado  
teléfono celular  
No  
44.020  
2,28%  
0,68%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
El 94,56 % de las personas con pregrado utilizaron  
internet en los últimos tres meses, mientras que en el  
grupo con posgrado esta cifra asciende al 98,98 %, por  
lo tanto, se observa una diferencia favorable al posgrado  
en términos de conectividad, lo cual podría explicarse  
por la naturaleza de las actividades académicas y  
profesionales que requieren un uso intensivo de la red,  
así como por una mayor disponibilidad de recursos  
que facilita el acceso continuo a plataformas digitales,  
servicios en línea y contenidos formativos vinculados a  
su desempeño laboral o académico. (Tabla 14).  
25  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 17 - 29  
Tabla 14. En los últimos tres meses ha utilizado internet - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.829.657  
94,56%  
Posgrado  
309.959  
98,98%  
3.191  
Si  
En los últimos tres meses ha utilizado internet  
No  
105.234  
5,44%  
1,02%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
El 72,29 % de las personas con pregrado reportó  
haber utilizado computadora o laptop en los últimos  
tres meses, mientras que en el grupo con posgrado  
esta proporción se eleva considerablemente al 95,28 %,  
por lo tanto, se evidencia una diferencia sustancial  
en el uso de equipos tecnológicos más complejos, lo  
cual puede estar asociado a las exigencias formativas  
y laborales propias de los estudios de cuarto nivel, ya  
que quienes acceden al posgrado suelen requerir mayor  
familiaridad con herramientas digitales avanzadas para  
la investigación, la enseñanza o la gestión profesional.  
(Tabla 15).  
Tabla 15. En los últimos tres meses ha utilizado computadora o laptop - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
1.398.771  
72,29%  
Posgrado  
298.359  
95,28%  
14.791  
Si  
En los últimos tres meses ha utilizado  
computadora o laptop  
No  
536.120  
27,71%  
4,72%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
El 25,30 % de las personas con pregrado utilizaron  
una tablet en los últimos tres meses, mientras que en  
el grupo con posgrado esta cifra asciende al 40,66 %,  
por lo tanto, se confirma una brecha significativa en  
el uso de este dispositivo, lo cual refleja que quienes  
acceden al posgrado no solo cuentan con mayor acceso  
a tecnologías digitales, sino que también incorporan  
de forma más frecuente herramientas que facilitan  
la lectura, la movilidad académica y la gestión de  
contenidos digitales, factores que refuerzan su ventaja  
en entornos laborales basados en el conocimiento.  
(Tabla 16).  
Tabla 16. En los últimos tres meses ha utilizado tablet - Nivel de instrucción  
Nivel de instrucción  
Pregrado  
489.487  
25,30%  
Posgrado  
127.329  
40,66%  
185.821  
59,34%  
Si  
En los últimos tres meses ha utilizado tablet  
No  
1.445.404  
74,70%  
Total  
1.934.891  
100,00%  
313.150  
100,00%  
IV. DISCUSIÓN DE RESULTADOS  
que dichas diferencias revelan patrones de desigualdad  
que responden a procesos históricos de exclusión y  
concentración de oportunidades, lo cual confirma  
que el acceso al posgrado no se distribuye de manera  
equitativa entre los diversos sectores de la población.  
Los resultados obtenidos reflejan diferencias  
estructurales relevantes entre las personas con estudios  
de pregrado y posgrado en Ecuador, tanto en aspectos  
sociodemográficos como laborales y tecnológicos, ya  
26 │  
Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas  
ocupación, desocupación  
y
estabilidad laboral es  
En cuanto al género, aunque las mujeres tienen  
una representación mayoritaria en ambos niveles  
educativos, su participación disminuye ligeramente  
en el posgrado, lo cual podría estar relacionado con  
barreras específicas como la sobrecarga de tareas  
domésticas, la maternidad o la falta de condiciones  
estructurales para continuar estudios avanzados,  
situación que ha sido documentada ampliamente por la  
CEPAL (2021), al señalar las múltiples limitaciones que  
enfrentan las mujeres para acceder y mantenerse en  
espacios de formación profesional superior en América  
Latina.  
notable, ya que el 93,29 % de las personas con posgrado  
se encuentran ocupadas, frente al 76,75 % en el caso  
del pregrado, mientras que la desocupación triplica  
su valor en este último grupo, lo cual confirma que el  
posgrado sigue representando una ventaja comparativa  
en el acceso al empleo formal y en la continuidad  
laboral, aunque también es importante reconocer  
que las personas con pregrado se insertan con mayor  
frecuencia en trabajos informales, ocasionales  
o
familiares, lo cual sugiere una forma de participación  
más precaria en el mercado de trabajo, en línea con  
lo planteado por Becker (1993), quien asocia el nivel  
educativo con los retornos económicos, aunque sin  
considerar del todo las condiciones sociales de origen  
que siguen operando como factores limitantes.  
La variable edad evidencia una transición clara, ya  
que mientras el pregrado es más común en personas  
jóvenes, el posgrado se concentra en quienes se ubican  
entre los 35 y 54 años, lo cual puede interpretarse  
desde el enfoque del ciclo de vida, que sugiere que  
la formación avanzada suele realizarse en etapas  
posteriores al ingreso laboral o familiar, debido a que  
requiere estabilidad económica, experiencia previa  
y metas profesionales más definidas (López Leyva,  
2016), por lo tanto, este patrón etario refuerza la idea  
de que el posgrado se concibe como una estrategia  
de consolidación más que como una fase inicial de  
inserción.  
En cuanto a los grupos ocupacionales, los datos  
muestran una marcada segmentación, ya que las  
personas con posgrado se concentran en profesiones  
científicas e intelectuales y en cargos de dirección o  
gerencia, mientras que quienes poseen solo pregrado  
tienen mayor presencia en funciones técnicas,  
administrativas o de servicios, lo cual evidencia cómo  
el nivel educativo condiciona el acceso a posiciones  
jerárquicas dentro del mercado laboral, y cómo el  
posgrado opera como un filtro selectivo que refuerza  
jerarquías profesionales y credenciales de prestigio  
(Vásquez Peñafiel y Perello Marín, 2025).  
Respecto  
a
la autoidentificación étnica, los  
datos confirman una deuda histórica que se expresa  
con mayor fuerza en el posgrado, ya que tanto los  
pueblos indígenas como los afrodescendientes están  
significativamente subrepresentados en este nivel, lo  
cual refleja un proceso acumulativo de exclusión que  
impide su avance dentro del sistema educativo formal,  
por eso, autores como Bourdieu (1986) afirman que la  
educación actúa como un mecanismo de legitimación  
del capital cultural dominante, en el que las condiciones  
de origen limitan el acceso al conocimiento considerado  
legítimo y valorado socialmente.  
En la dimensión económica, se destaca que el sector  
educativo representa la principal rama de actividad  
para las personas con posgrado, con un 27,50 %, lo  
cual es coherente con la exigencia formal de titulación  
avanzada para ejercer la docencia universitaria,  
mientras que el grupo con pregrado se concentra en  
sectores como el comercio o los servicios generales,  
por lo tanto, el nivel educativo no solo define el tipo de  
empleo alcanzado, sino también el sector de inserción y  
el grado de especialización requerido.  
En relación con la distribución territorial, se  
mantiene una concentración del acceso al posgrado en  
zonas urbanas, a pesar de los esfuerzos por ampliar la  
cobertura de la educación superior, ya que el entorno  
urbano sigue ofreciendo mejores condiciones de  
infraestructura,conectividadyredesinstitucionales,por  
lo tanto, la educación superior continúa reproduciendo  
desigualdades geográficas que dificultan el desarrollo  
educativo de la población rural, especialmente en lo que  
respecta a los niveles de especialización más avanzados.  
Desde la perspectiva laboral, el contraste entre  
En lo que respecta al tipo de contratación, la  
diferencia entre el sector público y el privado es muy  
clara, ya que el 49,87 % de las personas con posgrado  
trabaja en instituciones del Estado, mientras que en el  
pregrado la proporción baja al 23,45 %, lo cual evidencia  
que el empleo público funciona como un espacio de  
concentración para profesionales con alta formación,  
particularmente en áreas como salud, educación o  
administración pública, donde el cumplimiento de  
requisitos formales resulta indispensable para el  
27  
Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 17 - 29  
posgrado, lo cual puede asociarse a etapas de vida con  
ingreso y ascenso institucional.  
mayor organización familiar, además, los niveles de  
ocupación son más altos en este grupo, mientras que su  
participación en actividades informales o esporádicas  
es menor, lo que refleja una inserción laboral más  
estable y regulada.  
Por último, la dimensión tecnológica muestra  
brechas significativas, ya que las personas con posgrado  
reportan un uso más frecuente de computadoras,  
tablets e internet en comparación con quienes tienen  
pregrado, lo cual sugiere que el capital tecnológico se  
ha convertido en una extensión del capital cultural  
contemporáneo, en tanto facilita la productividad, la  
formación continua y la movilidad profesional, por  
eso, autores como Stefos (2024) señalan que la brecha  
digital no se limita al acceso, sino que también implica  
diferencias en la apropiación de habilidades y en las  
posibilidades de uso transformador de la tecnología  
para el desarrollo profesional.  
En  
términos  
ocupacionales,  
las  
personas  
con posgrado se concentran en funciones de alta  
calificación, como cargos de dirección o roles científicos  
e intelectuales, mientras que quienes solo poseen  
pregrado tienden a desempeñarse en sectores de menor  
especialización, como el comercio o los servicios,  
además, el posgrado está más vinculado a áreas como  
la enseñanza, la salud y la administración pública, lo  
que responde a los requisitos institucionales que exigen  
formación avanzada para ciertas funciones.  
V. CONCLUSIONES  
Finalmente,  
el  
análisis  
evidencia  
brechas  
El análisis comparativo entre las personas de  
25 a 64 años con nivel de instrucción de pregrado y  
posgrado en Ecuador revela diferencias sustanciales  
en varias dimensiones clave, ya que si bien ambos  
grupos forman parte del sistema de educación superior,  
quienes alcanzan el nivel de posgrado presentan  
ventajas notorias en términos de condiciones laborales,  
tecnológicas y de especialización profesional, lo cual  
sugiere que el nivel educativo sigue siendo un factor  
determinante en la estructura de oportunidades.  
En lo que respecta al género, se observa una  
participación femenina predominante tanto en el  
pregrado como en el posgrado, aunque con una leve  
disminución en este último, lo que puede relacionarse  
con factores contextuales que afectan la continuidad  
educativa de las mujeres, mientras que la dimensión  
etaria muestra que el pregrado es más común entre  
personas jóvenes, mientras que el posgrado se  
concentra en edades intermedias, donde suele haber  
mayor estabilidad personal y profesional.  
tecnológicas importantes, ya que las personas con  
posgrado tienen mayores niveles de acceso y uso de  
computadoras, internet y tablets, lo que fortalece su  
posicionamiento en un entorno laboral cada vez más  
digitalizado, por lo tanto, el capital tecnológico aparece  
como una dimensión clave que refuerza las ventajas  
comparativas del nivel educativo alcanzado.  
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med.2016.12.001  
La  
presencia  
de  
pueblos  
indígenas  
y
afroecuatorianos disminuye considerablemente en el  
tránsito hacia estudios de cuarto nivel, lo cual refleja  
una exclusión histórica que sigue afectando a estos  
grupos dentro del sistema educativo formal, además,  
la distribución geográfica indica que la mayoría de las  
personas con educación universitaria residen en zonas  
urbanas, con una proporción aún mayor en el caso del  
posgrado, lo que refuerza la desigualdad territorial en el  
acceso a la formación avanzada.  
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