Stefos. Posgrado en Ecuador: ventajas laborales y brechas
ocupación, desocupación
y
estabilidad laboral es
En cuanto al género, aunque las mujeres tienen
una representación mayoritaria en ambos niveles
educativos, su participación disminuye ligeramente
en el posgrado, lo cual podría estar relacionado con
barreras específicas como la sobrecarga de tareas
domésticas, la maternidad o la falta de condiciones
estructurales para continuar estudios avanzados,
situación que ha sido documentada ampliamente por la
CEPAL (2021), al señalar las múltiples limitaciones que
enfrentan las mujeres para acceder y mantenerse en
espacios de formación profesional superior en América
Latina.
notable, ya que el 93,29 % de las personas con posgrado
se encuentran ocupadas, frente al 76,75 % en el caso
del pregrado, mientras que la desocupación triplica
su valor en este último grupo, lo cual confirma que el
posgrado sigue representando una ventaja comparativa
en el acceso al empleo formal y en la continuidad
laboral, aunque también es importante reconocer
que las personas con pregrado se insertan con mayor
frecuencia en trabajos informales, ocasionales
o
familiares, lo cual sugiere una forma de participación
más precaria en el mercado de trabajo, en línea con
lo planteado por Becker (1993), quien asocia el nivel
educativo con los retornos económicos, aunque sin
considerar del todo las condiciones sociales de origen
que siguen operando como factores limitantes.
La variable edad evidencia una transición clara, ya
que mientras el pregrado es más común en personas
jóvenes, el posgrado se concentra en quienes se ubican
entre los 35 y 54 años, lo cual puede interpretarse
desde el enfoque del ciclo de vida, que sugiere que
la formación avanzada suele realizarse en etapas
posteriores al ingreso laboral o familiar, debido a que
requiere estabilidad económica, experiencia previa
y metas profesionales más definidas (López Leyva,
2016), por lo tanto, este patrón etario refuerza la idea
de que el posgrado se concibe como una estrategia
de consolidación más que como una fase inicial de
inserción.
En cuanto a los grupos ocupacionales, los datos
muestran una marcada segmentación, ya que las
personas con posgrado se concentran en profesiones
científicas e intelectuales y en cargos de dirección o
gerencia, mientras que quienes poseen solo pregrado
tienen mayor presencia en funciones técnicas,
administrativas o de servicios, lo cual evidencia cómo
el nivel educativo condiciona el acceso a posiciones
jerárquicas dentro del mercado laboral, y cómo el
posgrado opera como un filtro selectivo que refuerza
jerarquías profesionales y credenciales de prestigio
(Vásquez Peñafiel y Perello Marín, 2025).
Respecto
a
la autoidentificación étnica, los
datos confirman una deuda histórica que se expresa
con mayor fuerza en el posgrado, ya que tanto los
pueblos indígenas como los afrodescendientes están
significativamente subrepresentados en este nivel, lo
cual refleja un proceso acumulativo de exclusión que
impide su avance dentro del sistema educativo formal,
por eso, autores como Bourdieu (1986) afirman que la
educación actúa como un mecanismo de legitimación
del capital cultural dominante, en el que las condiciones
de origen limitan el acceso al conocimiento considerado
legítimo y valorado socialmente.
En la dimensión económica, se destaca que el sector
educativo representa la principal rama de actividad
para las personas con posgrado, con un 27,50 %, lo
cual es coherente con la exigencia formal de titulación
avanzada para ejercer la docencia universitaria,
mientras que el grupo con pregrado se concentra en
sectores como el comercio o los servicios generales,
por lo tanto, el nivel educativo no solo define el tipo de
empleo alcanzado, sino también el sector de inserción y
el grado de especialización requerido.
En relación con la distribución territorial, se
mantiene una concentración del acceso al posgrado en
zonas urbanas, a pesar de los esfuerzos por ampliar la
cobertura de la educación superior, ya que el entorno
urbano sigue ofreciendo mejores condiciones de
infraestructura,conectividadyredesinstitucionales,por
lo tanto, la educación superior continúa reproduciendo
desigualdades geográficas que dificultan el desarrollo
educativo de la población rural, especialmente en lo que
respecta a los niveles de especialización más avanzados.
Desde la perspectiva laboral, el contraste entre
En lo que respecta al tipo de contratación, la
diferencia entre el sector público y el privado es muy
clara, ya que el 49,87 % de las personas con posgrado
trabaja en instituciones del Estado, mientras que en el
pregrado la proporción baja al 23,45 %, lo cual evidencia
que el empleo público funciona como un espacio de
concentración para profesionales con alta formación,
particularmente en áreas como salud, educación o
administración pública, donde el cumplimiento de
requisitos formales resulta indispensable para el
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