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Volumen 19, Número 50, Enero-Abril 2026, pp. 95 - 107
I. INTRODUCCIÓN
El peso del sector vitivinícola en las cifras
económicas de España es algo que no admite discusión
(Castillo & García, 2013). No en vano la supercie de
viñedo en España es de aproximadamente 933.000
hectáreas (OIV, 2023), lo que convierte a España en
el país con mayor supercie relativa de viñedo a nivel
mundial, alcanzando el 13% de su supercie total.
Su presencia es tal, que no hay ni una sola
Comunidad Autónoma (CCAA) que no disponga
de supercie dedicada al cultivo de la uva para la
producción de vino, y ello a pesar de que no siempre
las condiciones a las que se enfrenta el sector sean
las más favorables, véase orografía, humedad o
temperatura (Cruz, 2024). La proyección geográca
por todo el territorio nacional, y en particular en el
rural, unida al abundante número de denominaciones
de origen (DO) de calidad son dos de las notas más
características del sector en España (Juste y Peñas,
2023).
Es obvio que el peso del sector del vino en la
economía de las diferentes Comunidades varía en
base a una serie de factores medibles como son: la
supercie de cultivo, la tipología orográca de esta, el
entorno productivo sobre el que se asienta el sector,
el mercado de consumo interno de cada CCAA o
los habitantes que se dedique a la viticultura, ya
sea como trabajadores a jornada completa o como
actividad laboral secundaria (Juste y Peñas, 2023).
Aunque un factor relevante no mensurable que
cabe añadir como un intangible muy importante es
la “Historia” que acompaña al sector del vino en cada
CCAA (Balogh & Jámbor, 2018). Así, existen zonas en
que desde principios del siglo XIX hay constancia de
actividad productora de vino con nes exportadores,
caso del vino de Jerez, que ya en 1830 mantenía
consignatarias en Reino Unido para la exportación
de sus vinos y que facilitó la aparición en 1850 en
nuestro país de bodegas entendidas como empresas
productoras tal y como se conciben en la actualidad.
Algo similar ocurrió en Rioja (Acedo et al., 2007),
aunque ya más avanzado el siglo XIX.
Esta tradición histórica en la elaboración de vinos,
derivó en un reconocimiento a nivel internacional
y un prestigio, es lo que podríamos denominar
como valor añadido de un “pasado vitivinícola”.
Y que, es muy diferente según la zona del país que
se habla. Siendo, un factor clave en la distribución
del peso relativo entre sector primario (producción
de uva) e industrial (elaboración, embotellado,
comercialización y distribución) en la economía de
cada CCAA.
Y es aquí, donde surge la primera diferencia
importante entre el sector vitivinícola de Galicia
respecto al nacional. Frente a otras zonas de España
donde la producción vitivinícola fue paralela al
crecimiento del tejido industrial vinculado al sector,
en Galicia la tradición en el sector primario, lo que
sería viticultura y producción de uva, aunque goza de
una tradición histórica, su evolución no transcurrió
paralela al crecimiento del tejido empresarial (sector
secundario) hasta la segunda mitad del siglo XX.
Si bien la tradición en Galicia de elaborar vino se
extiende por todo su territorio, elaborar vino como
actividad empresarial para su comercialización,
tardó en producirse más que en otras zonas del país,
ello permite encontrar diferencias signicativas en el
peso que este sector tiene en la economía autonómica.
Con todo y con ello, la evolución de la actividad
industrial en el sector del vino en Galicia avanzó
de forma rápida desde la década de los ochenta del
siglo pasado hasta la actualidad, permitiendo que el
sector primario y secundario del vino gallego vayan
en paralelo, hasta casi decir que “la economía gallega
goza de un mayor grado de especialización en el
sector primario y en la industria manufacturera, en
los que se integra la vitivinicultura, que el conjunto
de la economía española, a la vez que el tejido
empresarial de Galicia presenta una especialización
en la elaboración de bebidas (vino, mosto y otras)
superior al de otras zonas del país” (OIVE, 2023). El
viñedo gallego ocupa hoy 33.200 hectáreas, la octava
CCAA de España en supercie.
Para concluir la presentación del sector del
vino gallego, es necesario hacer referencia a una
de las circunstancias que lo caracteriza y diferencia
con otras zonas del país, su gran minufundismo
(González-Laxe, 2001; Juste y Peñas, 2023). Frente a
otras zonas de España, como La Mancha, buena parte
de Castilla y León o La Rioja, donde existen viñedos
de gran supercie que permiten estandarizar las
técnicas de cultivo, aprovechar economías de escala y
emplear una mayor tecnicación en el cuidado de las
viñas (Medina y Planas, 2018), en Galicia predominan
viñedos de reducida dimensión, incluso en algunas
zonas de su geografía abundan las pequeñas parcelas