Volumen 19, Número 51, Mayo-Agosto 2026, pp. 121 - 133
asociado con desigualdades en la vida diaria, debido
I. INTRODUCCIÓN
a que el costo de completar trámites se distribuye
de forma distinta según recursos, habilidades y
disponibilidad de tiempo. En comparación con
explicaciones que atribuyen el problema solo a falta
de paciencia, estudios han descrito la carga como un
impuesto de tiempo que recae con mayor intensidad
en quienes ya enfrentan desventajas, lo cual deja
efectos sobre acceso, continuidad y percepción de
justicia en el trato (Martin et al., 2023). Esta mirada
resulta pertinente para servicios municipales, porque
la visita a ventanilla suele coincidir con jornadas
laborales, transporte y gastos que el procedimiento
no contabiliza.
La interacción entre ciudadanía y Estado a
través de ventanillas de atención municipal reúne
normas, procedimientos, información y decisiones
que convierten una necesidad cotidiana en un
trámite concreto. En ese marco, la carga de trámites
percibida describe cómo se vive el conjunto de
requisitos, pasos, tiempos, costos y visitas que exige
una gestión, mientras que la calidad del servicio
municipal percibida refleja la evaluación que se hace
del trato recibido, la claridad de la información y la
capacidad de respuesta en el punto de atención. En
ese sentido, cuando la experiencia se vuelve difícil
de comprender o lenta de completar, se instala una
tensión práctica que ya no se limita al resultado del
trámite, sino que alcanza la confianza en el servicio
público y la disposición a volver.
Desde el lado institucional, la investigación
sobre red tape ha mostrado que la digitalización
puede reducir ciertos pasos, aunque también puede
trasladar la dificultad hacia nuevas exigencias de
información, validación o uso de plataformas. Aun
así, los análisis han advertido que las estructuras
organizacionales y los controles internos pueden
reproducir fricciones en entornos digitales, lo cual
limita innovación y valor público cuando la regla se
impone sin explicación comprensible para el usuario
(Liu et al., 2025). En contextos municipales, esa
tensión puede intensificarse cuando existe presión
por cumplir normas de control y, al mismo tiempo,
demanda ciudadana por agilidad y claridad.
De este modo, la administración pública
contemporánea ha situado la experiencia de servicio
como un componente que atraviesa la gestión
institucional, porque los procesos de atención no solo
ejecutan decisiones, sino que también comunican
criterios y justifican controles. De igual manera, Qin
et al. (2025) han mostrado que la satisfacción surge
de la comparación entre lo esperado y lo recibido,
con efectos que se amplían cuando el servicio se
asocia con transparencia, trato equitativo y respuesta
oportuna. Bajo esta visión, la calidad del servicio
municipal se entiende como un fenómeno observado
por quienes usan el servicio y por quienes lo prestan,
aunque con criterios que no siempre coinciden.
Los estudios sobre carga administrativa han
precisado que las personas experimentan fricciones
que combinan costos de aprendizaje, costos de
cumplimiento y costos psicológicos, lo cual se vuelve
visible cuando la información llega tarde, cuando se
repiten pasos o cuando se acumulan esperas. Por
otro lado, una revisión sistemática centrada en los
encuentros ciudadano-Estado ha resumido evidencia
de que tales fricciones aparecen con especial fuerza
en los puntos de atención, donde la comunicación y
los errores administrativos influyen en la forma en
que se juzga al servicio (Halling y Baekgaard, 2024).
Esta base permite sostener que la burocracia no
siempre se percibe como una regla abstracta, sino
como una experiencia concreta que afecta tiempo,
ánimo y decisiones.
En relación con la calidad del servicio, los
gobiernos locales han reportado asociaciones
consistentes entre calidad percibida y satisfacción
ciudadana, con énfasis en fiabilidad, capacidad de
respuesta y trato. En particular, un estudio en el
ámbito municipal mostró relación positiva alta entre
la calidad del servicio administrativo y la satisfacción,
lo cual reforzó la idea de que los elementos de
atención inciden en la evaluación global del servicio
público (Rivera et al., 2025). Este patrón sugiere
que, incluso cuando el trámite finaliza, la memoria
de la experiencia puede sostener juicios favorables o
desfavorables sobre la institución.
En consecuencia, la discusión se vuelve más
compleja cuando se introduce la posibilidad de una
brecha de percepción entre ciudadanía usuaria y
servidores públicos, ya que ambos grupos interpretan
el mismo procedimiento desde posiciones distintas.
En otras palabras, la ciudadanía tiende a valorar la
simplicidad, la comprensión previa y la reducción
No obstante, la carga administrativa también se ha
122 │