Mal de Pott: a propósito de un caso
Leonardo Cedeño Torres
2
;
Liliam Escariz Borrego
1
; Diana Karolina Vélez Mendoza
3
; Josselyn
Tamara Cedeño Arteaga
4
; Katiuska Mederos Mollineda
5
(Recibido: agosto 15, Aceptado: octubre 23, 2019)
1
Especialista en Endocrinología. Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Facultad de
Ciencias Médicas-Manta, Ecuador. Decano de Facultad. Correo electrónico:
jleonardo.cedeno@uleam.edu.ec.
2
Especialista de primer grado Ginecobstetricia Máster en atención integral a la mujer. Universidad
Laica Eloy Alfaro de Manabí, Facultad de Ciencias Médicas- Manta, Ecuador. Docente. Correo
electrónico: lilyescariz@gmail.com.
3
Licenciada en Radiología e Imagenología. Hospital Esmeraldas Sur Delfina Torres de Concha.
Correo electrónico: diankavelez1991@gmail.com.
4
Licenciada en Radiología e Imagenología. Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí,,
Facultad de Ciencias Médicas- Manta, Ecuador. Técnico Docente. Correo electrónico:
tamytarteaga@gmail.com.
5
Especialista de primer grado Pediatría y Máster en Atención Integral al Niño. Universidad Estatal
de Milagro (UNEMI), Facultad de Ciencias de la salud-Milagro, Ecuador. Docente. Correo
electrónico: kmederosm@unemi.edu.ec.
Resumen
El Mal de Pott es una presentación de la tuberculosis extrapulmonar. Los datos clínicos
más comunes que puede presentar son: dolor, limitación funcional, contractura muscular,
fiebre nocturna, en etapas avanzadas presenta una giba dorsal, absceso vertebral y
alteración neurológica. Con mayor frecuencia afecta las articulaciones intervertebrales
torácicas y lumbares. Se describe el caso clínico de paciente de 60 años que manifiesta
cuadro clínico de dolor lumbar que irradia a extremidad inferior derecha, imposibilitando
la bipedestación y deambulación. Se solicita radiografía de columna lumbar, en donde
presenta pinzamiento de L4, L5 y Resonancia Magnética en la que se observó signos
sugestivos de Mal de Pott. El diagnóstico es complejo y el pronóstico dependedel
diagnóstico precoz evitando así complicaciones vertebrales irreversibles.
Palabras claves: Mal de Pott, Resonancia Magnética, tuberculosis extrapulmonar
Pott's Evil: about a case
Abstract
Pott's disease is a presentation of extrapulmonary tuberculosis. The most common clinical
data that can be presented are: pain, functional limitation, muscular contracture, night
fever, in advanced stages it presents a dorsal gib, vertebral abscess and neurological
alteration. Most often it affects the thoracic and lumbar intervertebral joints. We describe
the clinical case of a 60-year-old patient who manifests a clinical picture of low back pain
that radiates to the lower right limb, making it impossible to stand and walk. Lumbar
spine radiography is requested, where it has an impingement of L4, L5 and Magnetic
Resonance in which signs suggestive of Mal de Pott were observed. The diagnosis is
complex and the prognosis will depend on the early diagnosis thus avoiding irreversible
vertebral complications
Keywords: Pott's Disease, Magnetic Resonance, extrapulmonary tuberculosis
INTRODUCCION
La tuberculosis ha estado presente desde principios de la humanidad. Una de las
evidencias más antiguas son las lesiones de Mal de Pott dorsal, presentes en un esqueleto
encontrado en Alemania que data unos 5000 años antes de Cristo (1). Enfermedad
causada por el mycobacterium tuberculosis, con afectación casi siempre pulmonar,
prevenible y curable, sin embargo, las personas infectadas con la bacteria tienen un riesgo
a lo largo de su vida de enfermar de tuberculosis de un 10%. La vía aérea constituye la
principal puerta de entrada; siendo los pulmones los órganos con características
adecuadas para el desarrollo y la diseminación del bacilo a otros órganos del cuerpo (2).
Un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo tuberculoso. Cada año en
el mundo se reportan de 8 a 10 millones de casos nuevos de Tuberculosis, y alrededor de
3 millones de personas fallecen a causa de la enfermedad. La más común es la tuberculosis
intrapulmonar pero el 33% de los casos afecta a los otros órganos, tuberculosis
extrapulmonar. La Tuberculosis Vertebral ocurre en menos de 1% de los pacientes, es
más frecuente en niños de 2 a 5 años que en adultos entre los 45 y 60 años (3). De acuerdo
con la Organización Mundial de la Salud (2) la Tuberculosis es una de las primeras causas
de muerte por un agente infeccioso.
El Diario El Telégrafo publicó que hasta el 2016 se reportaron 10,4 millones de personas
enfermas de Tuberculosis, y en el 2015 murieron 1,8 millones con este mal en el Ecuador.
La mayor concentración de casos está en la provincia del Guayas con el 48,25% de los
casos nuevos de todas las formas de Tuberculosis. (4).
El Mal de Pott, también conocido como Tuberculosis Vertebral, Espondilitis Tuberculosa
o Enfermedad de Pott, es una presentación de la tuberculosis extrapulmonar. Las bacterias
alcanzan habitualmente la columna vertebral por diseminación hematógena o a través de
los linfáticos prevertebrales, por los que los cuerpos vertebrales suelen ser los primeros
afectados (5).
PRESENTACIÓN DEL CASO
Se presenta el caso de paciente de 60 años masculino, con antecedentes personales de
Diabetes Mellitus en tratamiento que acude a consulta programada de endocrinología y
refiere dolor lumbar de intensidad variable de 6 meses de evolución teniendo como causa
aparente golpe por objeto contuso “tronco” razón por la cual fue hospitalizado 24 horas;
acompañado de sensación de adormecimiento en miembros inferiores que cede
parcialmente al decúbito lateral derecho y a la automedicación (ARCOXIA 120 mg cada
12 horas), y desde hace dos meses presenta imposibilidad para la bipedestación por dolor
de gran intensidad en miembro inferior derecho. Además, paciente refiere alza térmica de
predominio nocturno, pérdida de peso de aproximadamente 10 a 15 kg en 3 meses,
hiporexia y malestar general, razón por la cual acude a casa de salud. Dentro de los
antecedentes familiares el padre presenta tos crónica y su tío paterno presenta
Tuberculosis pulmonar.
Al examen físico se detecta una leve escoliosis de columna lumbar, se evidencia dolor de
moderada intensidad a la compresión de los espacios intervertebrales. Las extremidades
superiores con tono y fuerza disminuida de musculatura braquial, las inferiores con
disminución del tono y fuerza de musculatura crural, predominio de miembro inferior
derecho con espasticidad articular, dolor de gran intensidad y limitación funcional para
movimientos de la articulación coxofemoral. En los exámenes de laboratorio llama la
atención: VSG: 34 mm/hora y PPD tuberculina: positiva.
El paciente es ingresado por cuadro evolutivo de dolor lumbar; es tratado con tramadol,
se le realiza radiografía de columna lumbar donde se confirma leve escoliosis y dado de
alta por petición del paciente. Reingresa a los 3 meses por la misma sintomatología y con
alza térmica nocturna. Es valorado por traumatología el cual refiere medicación para el
dolor y sugiere realizar Radiografía anteroposterior de tórax: Imágenes normales y
Radiografía de columna dorso lumbar con los siguientes hallazgos (Figura 1):
Radiografía Ap: se observa desviación lateral de los cuerpos vertebrales.
Radiografía Lateral: se observa disminución del espacio L4, L5 y S1 acompañado de
signos de espondilosis y artrosis facetaria.
Figura 1. Radiografías de columna dorso lumbar
Se solicita realizar una Resonancia Magnética de columna lumbar secuencia t2, vista
lateral en la cual se obtuvo como Diagnóstico lo siguiente (Figura 2):
Detectándose discos intervertebrales con disminución de su altura de L4 y L5. La
intensidad de señal es baja en secuencias de t2 por deshidratación en todo el segmento,
pérdida del núcleo, contorno discal y reducción de los discos L4 y L5 acompañada de
áreas de ostecondrosis intervertebral (espondilosis deformans). Los cuerpos vertebrales
disminuyen de altura, con cambios degenerativos y de esclerosis de las plataformas
articulares de L4 y L5. Cambios importantes de degeneración a nivel de L4/ L5 / S1
(Modic III). Formaciones de herniaciones de schmorl de cuerpo de L4 articulaciones
facetarias con cambios evidentes degenerativos y deshidratación interarticular y presencia
de áreas de baja señal por espondilosis a nivel de L4, L5 y S1. Disminución de tejidos
blandos prevertebrales. Los hallazgos se relacionan con proceso crónico compatible con
Enfermedad de Pott.
Figura 2. Resonancia Magnética de columna lumbar secuencia t2, vista lateral
Teniendo los resultados de la Resonancia Magnética el médico tratante solicita y realiza
una infiltración lumbar dando resultado positivo del Bacilo de Koch. Los exámenes
imagenológicos y la infiltración lumbar confirmaron el diagnóstico. El caso fue
informado como Tuberculosis Vertebral (Mal de Pott), de modo que el paciente fue
tratado con medicamentos antituberculosos según el esquema terapéutico establecido y
evoluciona favorablemente.
DISCUSION
La enfermedad de Mal de Pott es un tipo de artritis tuberculosa que afecta las
articulaciones intervertebrales, con mayor frecuencia las vértebras T8 hasta L3. La lesión
produce una destrucción vertebral producida que ocasiona al paciente un dolor continuo.
(6). Si la enfermedad avanza la destrucción ósea facilita la salida del material caseoso
hacia las partes blandas y forman abscesos prevertebrales que progresan y dan lugar a la
afectación de otras vértebras. Si llega a la región lumbar, la extensión continúa siguiendo
la vaina del psoas y observándose como una masa en la región inguinal; la existencia de
abscesos indica que el proceso de la enfermedad está en actividad (7).
Se caracteriza por una triada clásica: giba dorsal, abscesos osifluente y trastornos
neurológicos, esto sucede en etapas avanzadas. Ante un diagnóstico tardío, puede afectar
a la médula espinal generando déficit neurológico. La tuberculosis vertebral es de
sospecha clínico-imagenológico, y de confirmación bacteriológica. (8).
La imagenología es un pilar fundamental y sustancial en la orientación del diagnóstico,
permite evaluar la extensión de la lesión vertebral y definir la conducta quirúrgica si llega
a ser necesaria. La Resonancia Magnética es el estudio de elección en el Mal de Pott,
permite apreciar la totalidad de los cambios en las vértebras y en los tejidos vecinos
incluidos los abscesos intra y extravertebrales (9).
En los países de baja incidencia no se considera en el diagnóstico en pacientes que
presentan dolores recurrentes de espalda con meses de evolución, cansancio, fiebre,
sudoración nocturna, rdida de peso, y en casos más avanzados deformidad de la
columna formación de gibas, también puede presentar déficits neurológicos con debilidad
de las extremidades inferiores y entumecimiento conocido como paraplejía de Pott como
resultado de la comprensión de la médula espinal (5) (10) (11).
La espondilitis tuberculosa destruye, deforma la columna vertebral y hace perder la
estabilidad, debido a que la porción necrosada del disco pierde por completo su papel de
amortiguador elástico, es por ello que se siente el peso del cuerpo mucho más rudamente
sobre la zona afectada, lo cual lleva al constante esfuerzo de los músculos (12). Así se
explica que uno de los primeros síntomas del Mal de Pott en el adulto sea la sensación de
cansancio y estado de contractura de los músculos espinales.
En etapas avanzadas, las lesiones destructivas pueden ser confundidas con procesos
neoplásicos o degenerativos. El Mal de Pott comienza en el cuerpo vertebral, de modo
característico se afectan dos vértebras y el espacio discal intermedio se estrecha a
diferencia del carcinoma metastásico, que lesiona las vértebras sin estrechar el espacio
discal (13) (14).
CONCLUSIONES
La Imagenología resulta esencial para el diagnóstico oportuno teniendo en cuenta los
hallazgos radiológicos con el fin de ayudar a administrar un tratamiento específico
durante las primeras manifestaciones; y así evitar complicaciones graves como la
deformidad vertebral irreversible y los daños neurológicos concomitantes. Los
antecedentes, las pruebas de laboratorio, la existencia de una gammagrafía positiva, y las
imágenes de una Resonancia Magnética pueden dar la clave o, por lo menos, orientar ante
la existencia de un proceso infeccioso (14).
REFERENCIAS
1. Abad J; Pérez A; Chamizo J; Jiménez F; Martínez P; Ramón J. Tuberculosis de
columna cervical. Trabajo de investigación y clínica aplicada. España, Aragón. 2002;
(2): 15-18
2. Organización Mundial de la Salud, OMS | Tuberculosis. 2017. Recuperado de:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs104/es/
3. Ortega C; Correa R. Enfermedad de Pott: A propósito de un caso. Ciencia e
Investigación Médica Estudiantil Latinoamericana (CIMEL). 2008; 13 (2): 82-86
4. Diario El Telégrafo-Ecuador (2017, marzo). Recuperado de:
http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/hay-una-alta-incidencia-de-
casos-de-tuberculosis-y-la-gente-se-automedica
5. Cheung W; Luk K. Resultados clínicos y radiológicos después del tratamiento
conservador de la espondilitis tuberculosa: ¿son los 15 años de seguimiento en el
estudio MRC el tiempo suficiente? European Spine Journal. 2013; 22 (Suppl-4):
594602.
6. Arias I; Puente V; Lamotte J; Ojeda L. Tuberculosis vertebral (mal de Pott) e
infección por el virus de la inmunodeficiencia humana. MEDISAN. 2011; 15(12):
1791
7. Vergara A; Barrios P; González F. Diagnóstico por imágenes de tuberculosis
vertebral. Presentación de un caso. Medisur. 2015; 13(2): 303-308
8. Graña D; Ponce C; Danza A; Gutiérrez I; Dufrechou C. Espondilodiscitis
tuberculosa: uso de los exámenes complementarios con una nueva perspectiva. Arch.
Med Interna. 2015; 37(1):18-22
9. González J; García J; Anibarro L; Vidal R; Esteban J; Blanquer R; Moreno S; Ruiz
J. Documento de consenso sobre diagnóstico, tratamiento y prevención de la
tuberculosis. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Química. 2010; 28(5):
297.e1297.e20
10. Colmenero, J.D., Ruiz-Mesa, J.D., Sanjuan-Jimenez, R. et al. Eur Spine J. 2013,
22(Suppl 4): 579. https://doi.org/10.1007/s00586-012-2348-2
11. Targa Moreira C., Galhego R., Silber M.F., Meves R., Landim E., Avanzi O.
Avaliação radiográfica do colapso sagital do Mal de Pott. Coluna/Columna.
2010; 9(4): 370-375.
12. Rosales Oliva A. Tuberculosis vertebral o mal de Pott en una paciente adulta.
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13. Benavente A; Monge M; Acal Y. Espondilodiscitis Tuberculosa Lumbar.
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14. Herrera A; Rodríguez J; Vicente J; Calvo A. Espondilodiscitis Tuberculosa. Mal de
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