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Volumen 9, Nº 17, diciembre 2025 - mayo 2026, pp. 75-84
Jaramillo Cazco. Efecvidad de la ozonoterapia en artrosis de rodilla
INTRODUCCIÓN
La artrosis es una patología degenerava que
afecta a las arculaciones y representa el
trastorno arcular más común a nivel global. Se
le considera una enfermedad de alta relevancia
clínica debido a que provoca dolor persistente y
una notoria reducción en la capacidad funcional
del paciente. Es conceptualizada como una
enfermedad incurable que se caracteriza por
un deterioro progresivo del carlago arcular
asociado a una proliferación ósea subcondral y
osteotaria, que provoca dolor, limitación de la
movilidad, discapacidad y deterioro de la calidad
de vida del paciente (1).
Para Izquierdo (2,3,4,5,6,) la artrosis es una
patología degenerava que compromete las
arculaciones y constuye el trastorno arcular
más prevalente a nivel global. Su clasicación
como una enfermedad de alto impacto se debe
a los síntomas que provoca, principalmente el
dolor persistente y la limitación progresiva de la
función arcular, lo que repercute negavamente
en la calidad de vida del paciente.
En referencia a ello, se plantea que la
osteoartris de rodilla es el po de artris
que se diagnosca con mayor frecuencia y su
prevalencia seguirá aumentando a medida que
aumente la esperanza de vida y la obesidad.
Según la fuente, aproximadamente el 13 %
de las mujeres y el 10 % de los hombres de 60
años o más presentan osteoartris de rodilla
sintomáca. Entre los mayores de 70 años, la
prevalencia alcanza el 40 % (7).
Según la Organización Mundial de la Salud (8), en
el año 2019, se esmó que aproximadamente
528 millones de personas en el mundo vivían
con artrosis, lo que representa un incremento
del 113% en comparación con 1990. De esta
población, cerca del 73% corresponde a personas
mayores de 55 años, y un 60% son mujeres.
En relación a la artrosis de rodilla, Villar
(9,10), reeren que es la más frecuente, suele
aparecer cuando hay antecedentes de fractura,
esguince o rotura de ligamentos. El desgaste
del carlago afecta sobre todo a las partes
internas y/o frontal de la rodilla provocando
dolor de carácter mecánico, es decir, cuando se
realiza algún sobreesfuerzo. Puede cursar con
dolor e impotencia funcional, pudiendo llegar
en algunas ocasiones a la cojera completa que
precisa sustución protésica.
Reeren Segura (11) que entre los síntomas más
caracteríscos se encuentran el dolor arcular,
la rigidez y la restricción funcional, los cuales
impactan negavamente en la calidad de vida del
paciente. Estos síntomas, además, suelen estar
relacionados con la presencia de comorbilidades
como enfermedades cardiovasculares, diabetes,
hipertensión arterial, riesgo aumentado de
caídas, fracturas y trastornos del estado de
ánimo, como la depresión.
Al respecto, se arma “Esta alteración arcular
se maniesta comúnmente a través de dolor,
rigidez, inamación y deformidades, siendo
estos úlmos factores clave en el desarrollo de
discapacidad funcional y en la reducción de la
calidad de vida relacionada con la salud” (12).
Asimismo, pueden presentarse compromisos
sistémicos, siendo más frecuentes las
manifestaciones respiratorias, cardiovasculares,
neurológicas, renales y digesvas, cuya aparición
varía según el po especíco de enfermedad
reumáca.
Señalan Lacadena (13) que, la artrosis puede
clasicarse según su origen en causas primarias
o idiopácas, cuando no se idenca una
causa especíca, y causas secundarias,
vinculadas a condiciones médicas o factores
conocidos. Las formas primarias pueden
manifestarse de manera localizada, afectando
una sola arculación, o de forma generalizada,
involucrando tres o más arculaciones. En
cambio, las causas secundarias comprenden
múlples categorías: traumácas, tanto
agudas (fracturas y luxaciones) como crónicas
(relacionadas con posturas laborales o acvidades
deporvas repevas); congénitas, asociadas
a dismetrías, alteraciones del eje corporal o
displasias arculares; metabólicas, relacionadas
con enfermedades como la alcaptonuria,
hemocromatosis, enfermedad de Wilson o de
Gaucher; endocrinas, vinculadas a trastornos
como acromegalia, hiperpararoidismo,
hiporoidismo, diabetes mellitus y obesidad;
enfermedades por depósito de calcio, como la
acumulación de pirofosfato cálcico dihidratado
o apata; patologías óseas y arculares tanto
localizadas (necrosis avascular y gota) como