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Volumen 10, Nº 18, junio - noviembre 2026, pp. 47-54
Núñez Vargas et al. Nivel de conocimiento en selección de analgésicos en procedimientos odontológicos
INTRODUCCIÓN
Históricamente, en la prácca odontológica,
especialmente durante la atención de urgencias,
es común enfrentar situaciones clínicas donde
el dolor y la inamación están presentes, lo
que demanda una elección precisa de los
analgésicos más adecuados. En este contexto,
los aninamatorios no esteroides (AINEs) se
emplean con frecuencia por su ecacia tanto
en el alivio del dolor como en la disminución
de los procesos inamatorios. No obstante, su
uso clínico exige una comprensión profunda
de la siopatología del dolor, así como del
mecanismo de acción, posibles efectos adversos
y contraindicaciones propias de cada fármaco
(1).
La percepción del dolor, como fenómeno complejo
y subjevo, puede desencadenarse por esmulos
reales o potenciales, estando condicionada
por factores biológicos, psicológicos y sociales.
En el ámbito odontológico, el dolor orofacial
representa un reto clínico importante debido a
su elevada prevalencia y a su impacto negavo
en la calidad de vida de los pacientes. Este po
de dolor puede tener un origen odontogénico,
relacionado con afecciones dentales como caries,
pulpis o abscesos, o bien no odontogénico,
manifestándose en estructuras cercanas a la
cavidad oral como los músculos mascatorios
o la arculación temporomandibular (2).
Flores et al. (3), señalan que los AINEs agrupan
compuestos químicamente disntos que
varían en su capacidad analgésica, anpiréca
y aninamatoria. Su uso está ampliamente
extendido en el tratamiento de enfermedades
inamatorias como la artris, así como en
el manejo de ebre y del dolor, tanto agudo
como crónico. Décadas atrás, los odontólogos
requerían materiales y métodos más complejos
para lograr resultados clínicos sasfactorios,
pero la evolución tecnológica y cienca ha
transformado signicavamente la prácca
clínica, mejorando tanto los procedimientos
como los resultados en los pacientes (4).
Diversas invesgaciones realizadas en América
Lana han puesto de maniesto que el nivel
de conocimiento sobre analgésicos entre
estudiantes y profesionales de odontología
presenta variaciones considerables. Cruz Rayo
y García Moreno (5) documentaron, en una
población de estudiantes de quinto año de una
facultad de odontología nicaragüense, brechas
relevantes en la prescripción de analgésicos
para pacientes pediátricos, evidenciando que
la formación teórica no siempre se traduce
en criterios de prescripción seguros. En una
línea similar, Mogollon Suarez (6) idencó
décits signicavos en el conocimiento sobre
tratamiento analgésico en estudiantes de cirugía
bucal y maxilofacial en Perú, mientras que López
Condori (7) encontró diferencias en el dominio
farmacológico entre estudiantes de sépmo
y noveno semestre, lo que sugiere que la
progresión curricular no siempre garanza una
mejora proporcional del conocimiento aplicado.
Al extender el análisis al nivel profesional, Santos
Julca (8) reportó que odontólogos en ejercicio de
una ciudad peruana presentaban conocimiento
limitado sobre la prescripción racional de
AINEs, resultado que guarda concordancia con
lo hallado por Zavaleta Reyes (9), quien evaluó
el conocimiento sobre analgésicos en cirujanos
denstas del distrito de La Esperanza (Trujillo,
Perú) y encontró niveles que ameritaban
refuerzo formavo. Estos antecedentes revelan
que las deciencias en el manejo farmacológico
no son exclusivas del período de formación
universitaria, sino que pueden perpetuarse en
la prácca clínica si no se abordan de manera
sistemáca durante la carrera, lo que subraya la
pernencia de estudios como el presente.
Para los estudiantes del noveno semestre de
Odontología en la Universidad de Guayaquil,
que ya parcipan en escenarios clínicos reales,
es fundamental contar con conocimientos
sólidos que respalden una adecuada toma
de decisiones terapéucas. Según Rojas et
al. (10), los medicamentos de administración
oral están compuestos por principios acvos
responsables de su acción terapéuca y por
excipientes que, aunque no enen un efecto
farmacológico directo, cumplen funciones
clave como mejorar la estabilidad del producto,
modicar caracteríscas sicoquímicas y
facilitar la absorción del principio acvo. La
forma farmacéuca inuye directamente en la