33
TRAYECTORIA
DE
LA
(SUB)
REPRESENTATIVIDAD
FEMENINA
EN
LA
ESFERA
POLÍTICA:
LA
REINVENCIÓN
DE
LA
Trial
Silva
Antonia
Catharina
Ribeiro
1
;
Farias
Diana
Duse
Honorato
2
;
Losada
Analia
Veronica
3
(Recibido
en
julio
2020,
aceptado
en
noviembre
2020)
1
Abogada,
empresaria.
Lic.
en
Derecho.
Especialista
en
Derecho
de
la
Seguridad
Social.
Doctoranda
en
Ciencias
Jurídicas
en
la
Universidad
del
Museo
Social
Argentino
UMSA,
ORCID:
https://orcid.org/0000-0003-3572-47812.
2
Psicóloga.
Lic.
en
Psicología.
Esp.
en
Salud
Mental,
alcohol
y
otras
drogas.
Doctoranda
en
Psicología
Social
en
la
Universidad
Argentina
John
F.
Kennedy
-
UK.
Estudiante
del
período
de
Medicina,
ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-2555-0151.
3
Psicopedagoga,
Lic.
y
Dra.
en
Psicología.
Es
Esp.
y
Mg.
en
Metodología
de
la
Investigación.
Pos
Doctora
en
Psicología
y
Esp.
en
Psicología
Clínica
con
Orientación
en
Docencia
e
Investigación;
Universidad
Católica
Argentina.
Coordinadora
Terapéutica
del
Instituto
Argentino
de
Trastornos
de
la
Alimentación,
ORCID:
https://orcid.
org/0000-0002-9861-3272
[email protected];
[email protected];
[email protected]
Resumen:
El
presente
trabajo
tiene
como
objetivo
retratar
las
dimensiones
sociales
de
las
mujeres
en
la
historia
de
la
humanidad,
su
representación
como
subgénero
en
terminos
de
diferencias
de
acceso
a
espacios
de
poder
y
la
dirección
del
camino
del
empoderamiento
femenino
en
la
esfera
pública
actual.
En
esta
contribución
de
revisión
teórica,
la
contextualización
de
lo
femenino
se
desarrolla
en
categorías
que
encajan
a
la
mujer
en
diferentes
ángulos
y
teje
también
breves
aspectos
teóricos
del
discurso
de
género.
Se
hicieron
algunas
consideraciones
sobre
lo
femenino
en
el
contexto
de
los
espacios
políticos
respecto
al
sexo
femenino
y
su
ubicación
en
las
esferas
públicas
del
poder.
Se
pre
f
i
rió
como
metodología
la
revisión
bibliográ
f
i
ca
y
el
análisis
crítico
de
los
estudios
cientí
f
i
cos,
atrayendo
a
autores
clave
que
abordaron
el
tema,
además
de
otros
escritores
de
renombre
que,
por
alguna
razón,
hablaron
sobre
la
ubicación
de
lo
femenino
en
la
historia
de
la
humanidad,
favorable
o
desfavorablemente.
Finalmente,
se
detallan
propuestas
especí
f
i
cas
y
breves
observaciones
sobre
política,
con
el
objetivo
de
comprender
el
papel
de
la
representación
social
femenina
y
los
desafíos
de
su
inserción
en
la
esfera
pública
a
través
de
la
coherencia
de
sus
ideas,
razones
y
palabras.
Palabras Clave:
Femenino,
representatividad
femenina,
esfera
política,
género
TRAJECTORY
OF
THE
(SUB)
FEMALE
REPRESENTATIVITY
IN
THE
POLITICAL
SPHERE:
THE
REINVENTION
OF
WOMEN
Abstract:
The
objective
of
this
work
is
to
portray
the
social
dimensions
of
women
in
the
history
of
humanity,
their
representation
as
sub-gender
and
the
direction
of
the
path
of
female
empowerment
in
the
current
public
sphere.
In
this
contribution,
the
contextualization
of
the
feminine
is
developed
in
categories
that
f
i
t
women
at
different
angles
and
also
weaves
brief
theoretical
aspects
of
gender
discourse.
Some
considerations
were
made
about
the
feminine
in
the
context
of
political
law,
where,
in
our
century,
distorted
interpretations
regarding
the
feminine
sex
and
its
location
in
the
public
spheres
of
power
were
veri
f
i
ed.
Bibliographic
review
and
critical
analysis
of
scienti
f
i
c
studies
were
preferred
as
a
methodology,
attracting
key
authors
who
addressed
the
subject,
as
well
as
other
renowned
writers
who,
for
some
reason,
spoke
about
the
location
of
the
feminine
in
the
history
of
humanity.
,
favorably
or
unfavorably.
Finally,
speci
f
i
c
proposals
and
brief
observations
on
politics
are
detailed,
with
the
aim
of
understanding
the
role
of
female
social
representation
and
the
challenges
of
its
insertion
in
the
public
sphere
through
the
coherence
of
its
ideas,
reasons
and
words.
Keyword:
Female,
female
representativeness;
political
sphere,
gender.
REVISTA PSICOLOGÍA Trial
Vo
lu
m
e
n
5,
008,
e
n
ero
a
j
uni
o
2021,
pp.
33
-
43.
Volumen
5,
N
°
008,
enero
a
junio
2021.
pp.
33
-
43
.
34
INTRODUCCIÓN
La
concepción
consagrada
de
que
el
hombre
es
un
animal
esencialmente
político
es
elemental
(Dri,
1987).
Esta
declaración
merece
un
papel
solitario
en
el
primer
párrafo
de
esta
introducción,
después
de
todo,
la
frase
acuñada
por
Aristóteles
(1997)
ejerce
su
hegemonía
a
través
de
la
postura
clásica
de
que
el
poder
y
la
in
f
l
uencia
son
el
mismo
elemento.
Aquí
la
concepción
del
hombre
traduce
la
idea
universal
y
sinónima
de
la
humanidad
como
raza,
a
pesar
del
hecho
de
que,
en
algunas
circunstancias,
la
palabra
hombre
se
usa
para
caracterizar
a
la
persona
masculina.
Desde
una
visión
política
de
la
historia
de
esa
misma
humanidad,
se
buscó,
sin
pretensiones,
hacer
algunas
observaciones
y
resaltar
algunos
recortes
para
espacios
femeninos
en
los
vacíos
de
la
historia,
en
roles
jerarquicos
y
de
poder
donde
la
presencia
masculina
ha
sido
exclusiva
(Floresta,
1989).
Obviamente,
el
tema
es
tan
vasto
y
controvertido
que
no
estará
vacío,
incluso
si
la
humanidad
convierte
toda
su
historiografía
en
un
ciclo
anti
horario
y
termina
en
un
gran
big-bang.
El
tema
se
acercó
a
la
precariedad
o
la
falta
de
representatividad
de
la
participación
de
las
mujeres
en
la
esfera
política,
tejiendo
algunos
hilos
de
la
historia
y
aportando
puntos
y
contrapuntos
entre
personajes
de
la
historia
como
Perrot
(2005),
Habermas
(1997),
Rousseau
(1984),
Badinter
(1986),
Engels
(2009),
Beauvoir
(1980)
entre
otros.
En
el
mundo
tal
como
se
lo
conoce,
el
tema
femenino
se
ha
vuelto
más
contundente
con
la
consolidación
del
movimiento
del
sufragio
y
con
el
movimiento
anti
patriarcado.
Son
las
bases
del
feminismo
que
se
forman
a
partir
de
una
a
f
i
rmación
hecha
en
las
premisas
de
la
Revolución
Francesa
y
el
liberalismo
(Wollstonecraft,
2016).
Se
intentó
demostrar
la
relevancia
de
la
reanudación
constante
del
debate
sobre
el
tema
de
la
desigualdad
de
género
en
los
campos
académico
y
social
como
contribución
al
desarrollo
de
soluciones
prácticas
para
enfrentar
el
problema,
lo
que
trae
una
evolución
constante
y
necesita
ser
absorbido
y
tratado
cientí
f
i
camente
(Mesned
Alesa,
2007).
E.
La
desigualdad
es
abordada
desde
a
perspectiva
del
no
acceso
a
jerarquias
de
poder
en
la
historia
por
igual
para
hombres
y
mujeres.
La
sub-representatividad
femenina
es
un
tema
que
debe
debatirse,
repetirse,
constantemente,
y
cada
vez
que
alguien
reanuda
la
trayectoria
del
estudio
sobre
la
desigualdad
entre
hombres
y
mujeres,
el
mundo
gana.
Al
menos
gana
al
alentar
la
reverberación
de
la
lucha
para
corregir
las
distorsiones
que
han
eliminado
continuamente
a
las
mujeres
de
los
espacios
que
deberían
ocupar.
Todo
estudio
y
discusión
cientí
f
i
ca
tiene
como
objetivo
aportar
contribuciones
que
corroboren
las
acciones
prácticas.
En
el
campo
de
discusión
sobre
el
papel
de
la
mujer,
se
buscó
comprender
las
distorsiones
que
colocan
a
las
mujeres
como
un
subgénero,
como
un
segundo
sexo,
donde
el
primero,
el
hombre,
siempre
fue
el
dominante
y
sobresaliente
(Beauvoir,
1980).
La
ciencia
lleva
a
la
veri
f
i
cación
de
la
evidencia
de
que
solo
un
compromiso
político
social
plural
podrá
crear
un
levantamiento
que
transmute
este
desafortunado
arraigo
que
redujo
a
las
mujeres
a
un
segundo
sexo.
Solo
combinando
políticas
de
inserción
femenina
que
puedan
educar
a
las
mujeres
como
herramientas
o
como
actrices
efectivas
en
los
arranques
y
en
el
contexto
actual
del
poder,
te
atreverás
a
desbloquear
la
historia.
La
forma
de
llevar
a
cabo
este
proceso
es
lo
que
necesita
ser
discutido
(Beauvoir,
1980).
Los
cambios
en
la
visión
sobre
la
participación
femenina
en
la
política
y
su
conquista
en
los
espacios
públicos,
como
el
avance
de
la
legislación
brasileña
en
el
ámbito
electoral,
motivaron
esa
investigación.
Brasil
y
Argentina,
actualmente,
revisan
su
historiografía
de
apertura
democrática,
y
han
implementando
políticas,
especialmente
en
el
sistema
electoral,
de
inclusión
política
femenina
basadas
en
un
sistema
de
cuotas
que
prevé
la
reserva
obligatoria
de
un
número
mínimo
de
vacantes
para
mujeres
en
las
elecciones
(Alles,
2007).
Según
Almeida
(2015),
el
establecimiento
de
cupos
de
candidatura
en
Brasil,
por
la
Ley
Federal
N
°
12.034
promulgada
en
2009,
signi
f
i
ca
que
el
Estado
brasileño
reconoce
que
existen
desigualdades
de
género
en
la
esfera
política
y
que
son
necesarias
medidas
políticas
inclusivas
para
promover
el
acceso
de
las
mujeres
a
los
espacios
de
poder
de
decisión.
La
Argentina
fue
el
primer
país
latinoamericano
en
adoptar
la
política
de
Silva
Antonia
Catharina,
trayectoria
de
la
(sub)
representatividad
35
candidaturas
en
1991,
considerándose
un
avance
en
la
política
de
redemocratización
por
la
mayor
participación
de
las
mujeres.
Por
lo
tanto,
la
dimensión
social
de
la
participación
histórica
de
la
mujer
siempre
la
ha
mantenido
restringida
al
espacio
privado
y
el
determinismo
la
ha
condenado
al
papel
de
cuidadora,
lo
que
siempre
le
ha
impedido
el
libre
acceso
a
funciones
consideradas
masculinas,
como
el
espacio
público
mencionado
anteriormente
(Beauvoir,
1980).
Para
Beauvoir
(1980,
p.
21)
“en
el
momento
en
que
las
mujeres
comienzan
a
participar
en
la
elaboración
del
trial,
ese
mundo
sigue
siendo
un
mundo
que
pertenece
a
los
hombres”.
Se
postula
en
el
escrito
la
unión
a
los
innumerables
escritos
que
precedieron
con
el
tiempo
y
busca
ayudar
a
la
comprensión
social
de
la
evolución
de
la
conciencia
política
de
la
humanidad
que
aún
enfrenta
problemas
de
analfabetismo
y
falta
de
estructura
básica
de
salud,
aspectos
que
obviamente
perjudican
la
inserción
de
la
participación
política
de
las
mujeres
y
su
ciudadanía,
es
decir,
el
uso
y
disfrute
de
los
derechos
políticos
(Floresta,
1989).
Las
cuestiones
de
género
y
sus
matices
siempre
impregnarán
la
vida
de
las
personas,
y
el
sometimiento
femenino
al
poder
masculino,
ya
desde
la
antigüedad
y
hasta
la
actualidad
(Butler,
2019).
Contextualización
de
lo
femenino:
de
Eva
a
Beauvoir:
Desde
Eva
en
el
Génesis
de
la
Biblia
(2008)
hasta
Beauvoir,
las
mujeres
han
estado
recurrentemente
en
el
centro
de
las
discusiones
de
la
humanidad,
aunque
solo
sea
para
a
f
i
rmar
o
negar
su
inferioridad
o
superioridad.
La
f
i
gura
de
Eva
como
la
que
habría
incitado
al
pecado
aún
resuena
en
la
mente
de
la
sociedad
occidental.
El
pecado
original
de
la
mujer
habría
condenado
a
todos.
En
la
misma
línea
su
origen
a
partir
de
una
costilla,
mostraría
su
carácter
de
accesorio
del
varón.
Muchos
siglos,
barbarie,
inquisiciones,
hogueras
después
y:
boca
cerrada,
párpados
bajos.
Las
mujeres
solo
pueden
llorar
(...)
ellas
“poseen
el
sacerdocio”
(Perrot,
2005).
Plantea
Perrot
la
cuestión
del
silencio
femenino
como
algo
imponente,
ya
sea
por
religión
o
por
la
incapacidad
del
intelecto,
atro
f
i
ado
por
la
imposibilidad
de
instrucción
o
por
el
atavismo
inconsciente
de
comportarse
en
el
lugar
reservado
para
la
personalidad
femenina.
Las
asignaciones
en
la
Prehistoria
están
delimitadas,
así
como
en
otras
áreas
del
conocimiento,
por
la
f
i
gura
masculina,
blanca
y
occidental.
En
el
mundo
del
registro,
pocas
o
ninguna
eran
mujeres
que
alcanzaron
la
fama
y
formaban
parte
de
la
imaginación
prehistórica.
El
conocimiento
del
papel
y
el
lugar
de
las
mujeres
en
la
Prehistoria,
como
una
rama
de
la
gender
archaeology
-línea
de
análisis
marcada
en
la
discusión
de
la
historia
de
las
mujeres
en
la
prehistoria-
se
forma
solo
en
postmodernidad,
con
estudios
centrados
en
el
descubrimiento
del
espacio
ocupado
por
las
mujeres
en
la
antigüedad
y
que
no
se
incluyeron
en
los
discursos
historiográ
f
i
cos
o
f
i
ciales
en
la
literatura
(Diniz,
2006;
Haraway,
1989).
La
mujer
registrada
en
las
pinturas
rupestres
eran
marcadamente
mujeres
alimentantes
para
la
supervivencia.
Diosas
de
caderas
voluminosas
como
la
Pótnia
y
el
venus
de
Willendorf,
que
se
encuentran
en
el
Neolítico
en
Europa
Central.
En
este
sentido,
la
gran
mayoría
de
los
registros
de
edades
ancestrales
retratan
a
las
mujeres
como
alimentadoras
(Diniz,
2006).
En
muchos
mitos,
la
mujer
aparece
como
sembradora,
transmitiendo
la
idea
de
generosidad,
unión
y
multiplicación.
En
esta
línea
Deméter,
venerada
por
los
griegos
como
la
diosa
de
la
cosecha,
araba,
sembraba,
cosechaba
y
transformaba
los
granos
en
harina
y
luego
en
pan.
Deméter
también
enseñó
a
los
hombres
a
utilizar
a
los
animales
y
a
organizarse.
Los
chinos
también
atribuyeron
a
Nu Gua
una
mujer
de
la
creación
de
la
humanidad.
Representada
como
una
mujer
con
el
cuerpo
de
una
serpiente,
ella
era
un
símbolo
de
orden
y
sabiduría.
Los
griegos
crearon
otro
imponente
mito
femenino,
la
diosa
Gaia
.
Dando
sabiduría
a
los
hombres,
imitó
al
Caos
y
creó
un
ser
como
ella:
Urano,
dando
voz
al
mito
de
la
creación
(Unceta
Gomez,
2009).
Algunos
f
i
lósofos
atribuyen
a
la
religión
cristiana
la
tangente
de
las
mujeres
a
un
lugar
menos
prominente.
Bontomasi
(2016)
sostiene
que
desde
la
perspectiva
musulmana
la
representación
social
ha
sido
y
oersiste
en
una
mujer
sometida
al
hombre.
Para
Badinter
(1986),
esto
sucede
cuando
la
noción
de
una
pareja
se
solidi
f
i
ca
con
la
humanidad.
La
pareja,
anteriormente
Volumen
5,
N
°
008,
enero
a
junio
2021.
pp.
33
-
43
.
36
necesaria
para
la
paci
f
i
cación
de
los
cultos,
ahora
será
reemplazada
por
la
singularidad
del
cristianismo
y
su
divinidad
masculina.
Breves
notas
sobre
el
ser
femenino
en
el
discurso
histórico
masculino:
La
investigación
en
los
últimos
dos
siglos
y
medio
ha
producido
un
conjunto
signi
f
i
cativo
de
contenido
bibliográ
f
i
co
sobre
el
tema
de
la
mujer.
El
desafío
se
hace
mayor
y
abarca
diferentes
campos
de
conocimiento.
La
mujer
como
segundo
sexo
necesita
establecerse
como
protagonista,
pero
para
esto,
debe
sortear
el
determinismo
histórico
que
la
ha
alejado
de
las
decisiones
y
el
liderazgo
político
(Beauvoir,
1980).
Las
múltiples
facetas
del
tema
que
incluye
la
metodología
completa
de
estudiar
cientí
f
i
ca
y
cronológicamente
la
trayectoria
histórica
de
las
mujeres
a
lo
largo
de
este
artículo
obligarán
a
cubrir
diferentes
escenarios
donde
las
mujeres
son
vistas
de
diferentes
maneras.
Abordar
el
tema
de
la
(sub)representación
femenina
es,
sobre
todo,
dar
un
paseo
en
diversos
contextos
de
la
sociedad.
Según
Becerra
y
Torres